Los políticos
LOS POLÍTICOS.
No creo el mensaje que sobre los políticos lanza el aparato de propaganda del capitalismo.
El capitalismo sabe desde siempre que la democracia no es necesaria para que el capitalismo funcione. Los años que un pequeño general ferrolano ejerció de capataz para la derecha que ahora está en la oposición, de los Pirineos para abajo hubo capitalismo y no hubo democracia. En China, que será dentro de no mucho tiempo la primera potencia económica del mundo hay capitalismo y no hay democracia; los ejemplos alrededor del mundo de capitalismo sin democracia son numerosos.
El primer paso para destruir la democracia es desprestigiar a los políticos que la representan.
Los poderes no democráticos patrocinan a unos actores de la política entrenados y dispuestos a convertir la política en un lodazal y que el populacho crea que la política es, efectivamente un lodazal.
Necesitan crear frases simples que calen en la gente como la que dice “todos son iguales,” mentira, solo el que roba es ladrón.
¿Todos tienen la misma culpa de que la política sea un lodazal? No, la culpa la tiene el que aportó el agua y el polvo ¿luego lo pisaron todos y lo convirtieron en lodo? Sí, pero sin agua y sin polvo no hubiera habido lodo ¿Quién fue el que aportó el primer lodo? En España Josémaría Aznar, actual presidente de FAlange ESpañola (FAES) ¿Cuándo? Cuando hizo su entrada en la política levantando un falso testimonio, como luego demostró la justicia, contra el que era entonces el primer presidente de la Junta de Castilla y León Demetrio Madrid.
Ese acto en un país con demócratas hubiera sido suficiente para haberle apartado de la vida política para siempre; en España no, al contrario; el franquismo sociológico lo elevó a la jefatura del partido y nos hizo pasar por la penitencia de ganar dos elecciones seguidas.
Si Dante puso a las puertas del infierno en la Divina Comedia “Olvidad toda esperanza” cuando escriban la historia de Aznar al frente del gobierno tendrá que poner “así se construye una crisis”
La estrategia de echar a Sánchez no es una creación política de los energúmenos que ahora pueblan la derecha, ya la inventó el personajillo antes citado con aquella frase “váyase señor González”. La estrategia del insulto constante y más zafio contra el ex presidente Zapatero es historia, la misma estrategia que contra Sánchez en la actualidad; objetivo de la derecha “derribar a Sánchez” siguiendo la tradición y las enseñanzas recibidas.
Del barro de la política en España tiene la patente del PP.
Su planteamiento es que el capitalismo parásito español está de su parte porque los capitalistas del IBEX 35 sin la manguera del Estado que le aporte pelotazos no viven. Ese capitalismo no necesita la democracia.
Tienen a la ideología del imperio vaticano de su parte porque sin las subvenciones, mamandurrias, canonjías, inmatriculaciones y mil prebendas que le aporte el Estado tampoco vive. Este imperio de holgazanes en los veinte siglos que lleva esquilmando al mundo nunca necesitó la democracia y ahora tampoco. Ninguna religión es democrática.
Las armas no necesitan votos para imponerse y es dudoso que llegado el momento estuvieran del lado del pueblo. Con esos poderes ¿para qué quiere el capitalismo la democracia?
Por eso los energúmenos y energúmenas de los parlamentos, tanto en las cámaras legislativas o de de TV y micrófonos de radio, la de la derecha no ponen límites a la degradación de la política porque creen que sin democracia disfrutarían del poder en exclusiva y sin interrupciones.
Queda el poder de los de abajo, que somos más de treinta millones, solo con democracia, con más democracia, podemos exigir nuestros derechos.
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