Un poco de todo
Los EE.UU y China son las dos primeras potencias; cada uno de ambos son un solo país, la tercera potencia sería Europa, veintisiete países después de salirse Inglaterra. A ninguna de las dos primeras potencias les interesa una tercera, lo más fácil para las dos primeras es destruir la tercera y aquí es donde entran en juego esos, euroescépticos de la ultraderecha utilizando argumentos sensibles ante la opinión pública de cada país para conseguir importantes cuotas electorales que solo sirven a los interese de las dos primeras potencias. ¿Compite Europa con los EE.UU en tecnología o poder militar? No. ¿Compite Europa con China en tecnología, fuerzas armadas y salarios? No. ¿Puede Europa constituirse en una potencia militar como EE.UU o China? No; a no ser que Rusia se incorporara a la Unión Europea. China tiene el doble de población actualmente que EE.UU y la UE juntos. ¿Puede competir un capitalismo con derechos con un capitalismo sin derechos? ¿Evolucionará el capitalismo chino hacia los derechos occidentales, o cederá el capitalismo occidental hacia el capitalismo sin derechos de China? La ultraderecha cercana al fascismo que gana elecciones en EE.UU, Brasil y avanza en Europa más parece que el capitalismo prescinda de la democracia, o al menos de la democracia con derechos como la conocemos en Europa.
Sería conveniente que todos los políticos que integran las cámaras legislativas, tanto nacionales como regionales, celebraran un debate amplio sobre la democracia y que dicho debate se trasladara a la ciudadanía para que todos tuviéramos un concepto claro sobre que es la democracia, como la interpretan y que concepto tienen de ella los elegidos de cada formación política.
Yo quiero saber si los partidos, o cuales partidos, están a favor de que la democracia prevalezca sobre el mercado, o que sea el mercado el que prevalezca sobre la democracia. Los partidos que gobernaron hasta ahora ya nos demostraron que lo hicieron dando prioridad al mercado sobre la democracia, pero no he oído a ninguno que inequívocamente diga que su política da prioridad a la democracia sobre el mercado con estas mismas palabras; eso no es comunismo, como demagógicamente califica el neoliberalismo a la intervención del estado en la política económica; eso en tiempos se llamó socialdemocracia, que es como denomina nuestra constitución a la economía; “social de mercado”
Hay que decir, por si a alguien se le ha olvidado, que vivimos en una sociedad capitalista, y pudiera ser, que no todos los partidos y sus representantes tengan el mismo concepto sobre el desarrollo de la democracia en el sistema. Lo que si sabemos, es que el capitalismo se desarrolla más a sus anchas cuando no tiene ninguna ideología que le sirva de contrapeso como en los tiempos que existía el comunismo.
Las democracias tuvieron que crear lo que conocemos como ESTADO DEL BIENESTAR, que consistió en ceder parte de la riqueza creada a lo que entonces se conocía como el proletariado, en forma de derechos; pensiones, sanidad, educación y un progreso general en el nivel de vida que sirviera para contra restar a aquella ideología que pretendía sustituir al capitalismo. El resultado final fue que el comunismo desapareció y como consecuencia de ello el capitalismo ya no tiene ideología que contra restar, ahora ya puede mostrarse tal cual es, en su verdadera esencia. La citada herramienta que creó el capitalismo para derrotar al comunismo ya no es necesaria, aquel enemigo ya no existe, por lo tanto dicha herramienta sobra. El capitalismo considera, y debiéramos ser conscientes todos de ello, que para su desarrollo, eso de los derechos es una carga que los capitalistas no están dispuestos a soportar, el capitalismo considera que al beneficio solo tiene derecho el capitalista. Para el capitalismo todo es mercado. Esos derechos, que en los tiempos de la dictadura nos dijeron que eran inherentes a la democracia, se aplican financiándolos de forma solidaria a través de los impuestos, pero para el capitalismo son un área de negocio más en el que cada uno debe financiar sus propios derechos, si puede. Para el capitalismo, el ciudadano integrante de una democracia social de mercado, como dice nuestra constitución no existe, existe el individuo que se enfrenta a su destino de forma individual, sin que el concepto de solidaridad social exista, toda la crueldad del sistema se aplica en nombre de la sacrosanta libertad de mercado, un mercado en el que más del 90 % no tenemos nada que vender más que a nosotros mismos.
.
1-10-2020
La evolución de los acontecimientos en la vida del país durante los últimos seis meses la marca la pandemia del coronavirus COVI-19. De los países del entorno europeo al que pertenecemos, España es el que con menos éxito está afrontando la pandemia.
A aspectos sanitarios no me referiré porque de eso no entiendo, pero de los aspectos políticos todos tenemos derecho a opinar, no a tener razón, porque eso es más complicado, pero la democracia concede libertad de expresión hasta a los de sesera más obtusa, como es el caso.
Hubo un escritor humorístico español que se llamó Álvaro de la Iglesia, que escribió que España era el país del guirigay; por tanto, si los del Paragüay eran paragüayos y los del Uruguay uruguayos, los del guirigay éramos guirigayos. Si a Álvaro de la Iglesia España le mereció tal calificativo en los años que lo escribió, cuando un ferrolano pescaba los salmones más grandes del mundo con el mismo ímpetu que firmaba penas de muerte, que calificativo le hubiera merecido ahora, al ver que aquel guirigay se ha multiplicado por diecisiete y que en medio de ese guirigay nos enfrentamos a dos pestes; una es el COVI-19 y otra la crisis heredada.
No estoy de acuerdo con los políticos que judicializan la política con el único fin de entorpecer la acción política del adversario confiando que la justicia sea favorable al bando que previamente la ha nombrado.
A los políticos españoles los juzgaremos según estén en el gobierno o en la oposición. Los que están en los gobiernos, central y autonómicos, no parece que hayan sido muy eficaces cuando la expansión de virus escapa al control y es desigual por regiones.
La actitud de la oposición, que gobierna en algunas regiones, entre ellas Madrid, que es la principal por población y repercusión sobre el resto del país, la podremos calificar como queramos, pero de incoherente no. Desde la aparición del virus el objetivo de la derecha desde la oposición y desde los poderes regionales donde gobiernan, no ha sido centrar su lucha contra el virus, sino DERRIBAR A SÁNCHEZ.
La derecha, desde que hincó la cornamenta el capataz ferrolano, considera la acción política como la lucha en un lodazal, no tiene ningún escrúpulo en convertir la política en un espectáculo bochornoso porque sabe que hay un sector del electorado que sigue apegado a una historia de siglos de analfabetismo a los que pusieron fin décadas de dictadura.
Nuestro lodazal político tiene una historia y un protagonista cuyo nombre es José María Aznar. Este personaje hizo su entrada en la política levantando un falso testimonio, como luego demostró la justicia, contra el que por aquella época era presidente de Castilla y León, Demetrio Madrid.
En un país democrático, con demócratas, el personaje hubiera desaparecido de la política para siempre.
A dicho personaje le premió el franquismo sociológico la canallada perpetrada haciéndole jefe del partido; continuó con el mimo estilo que tan buen resultado le había dado y que también conocía, convirtiendo la política en el lodazal que todos conocemos, con aquella frase “váyase señor González,” no tenía la decencia democrática de esperar a ganar él las elecciones y que el “señor González” las perdiera. Su estilo no era la democracia, era el barro de derribar al que gobierna. La historia del personaje, el bicho más dañino que ha generado la política española en las últimas décadas es de sobra conocida. Sigue sembrando maldad, la acción política de sus herederos sigue siendo la misma, DERRIBAR A SÁNCHEZ.
¿Quién le iba a decir al personajillo hispano que su estilo del falso testimonio contra el presidente de Castilla y León primero y contra el “señor González” después iba a tener éxito en el mundo? Ahí tenemos gobernando en la primera potencia del mundo y de candidato en las elecciones próximas a un desmesurado botarate, con una copia en Brasil y muchas otras copias por Europa para desprestigio de la clase política en primer lugar y de la democracia misma en segundo.
La acción política del neoliberalismo global ¿es DERRIBAR A SÁNCHEZ? Obviamente no, Sánchez solo gobierna en España; el capitalismo global lo que pretende es acabar con la democracia, ya no la necesita.
.Por eso, al principio del escrito decía que sería conveniente que supiéramos qué políticos son los que defienden la democracia con derechos y cuáles los que defienden el capitalismo a secas. Observo una cosa; los políticos que ahora defienden el capitalismo, a secas, llaman comunistas a los que defienden el capitalismo con derechos, ¿será que los primeros no quieren los derechos de la democracia?
A mí me dijeron durante la dictadura, que cuando tuviéramos democracia tendríamos derechos como en los países que ya la tenían, ahora aquellos derechos estoy dispuesto a defenderlos, porque como buen español digo aquello de: Santa Rita, Rita, Rita, lo que se da, no se quita.
¿Que hace el capitalismo para prescindir de la democracia? Desprestigiar a la clase política poniendo de actores en ella a personajes de ínfima categoría para que cale entre las masas aborregadas la frase que tanto éxito ha tenido “todos son iguales.”
El neoliberalismo capitalista ya ha conseguido desprestigiar a la política, el siguiente paso será prescindir de la democracia
Comentarios
Publicar un comentario