El capitalismo y la democracia.

El capitalismo y la democracia. Yo quiero saber si los partidos, o cuales partidos, están a favor de que la democracia prevalezca sobre el mercado, o que sea el mercado el que prevalezca sobre la democracia. Dicho de otra manera, yo quiero saber que partidos están a favor del capitalismo con democracia y derechos como lo conocemos en Europa, o cuales están a favor del capitalismo sin derechos como en China. Los partidos que gobernaron hasta ahora nos demostraron que lo hicieron dando prioridad al mercado sobre la democracia, pero no he oído decir a ninguno que inequívocamente su política de prioridad a la democracia sobre el mercado. Eso no es comunismo, como demagógicamente califica el neoliberalismo a la intervención del estado en la política económica; eso en tiempos se llamó socialdemocracia, que es como denomina nuestra constitución a la economía; “social de mercado”. Considero que sería conveniente que todos los partidos políticos y sus diputados que integran las cámaras legislativas celebraran un debate sobre la democracia y que dicho debate se trasladara a la ciudadanía para que todos tuviéramos un concepto claro sobre que es la democracia, como la interpretan y que concepto tienen de ella los elegidos de cada formación política. Hay que decir, por si a alguien se le ha olvidado, que vivimos en una sociedad capitalista y pudiera ser, que no todos los partidos y sus representantes tengan el mismo concepto sobre el desarrollo de la democracia en el sistema. Lo que si sabemos, es que el capitalismo se desarrolla más a sus anchas cuando no tiene ninguna ideología que le sirva de contrapeso como en los tiempos que existía el comunismo. El capitalismo considera que el capital y el trabajo son solo dos elementos del mercado según las teorías de aquel escocés Adam Smith. El capitalismo y la democracia. Este partido, coalición, cofradía, peña, o como se llame este invento me gustaría que tuviera su propia propuesta sobre la economía. Un estado verdaderamente democrático debería de poner normas para que lo que produce el mercado beneficiara a todos los ciudadanos. Cuando la economía en la democracia funciona sin normas, los que dominan el negocio lo llaman libertad de mercado y los que no pueden comprar nada, miseria. A los capitalistas no les da vergüenza ninguna exigir a los gobiernos que le concedan seguridad jurídica, que quiere decir que los gobiernos legislen leyes que les garanticen los beneficios en sus negocios, aunque sea a costa de la miseria de los que trabajan en ellos. La democracia tiene que servir para tratar con justica a TODOS, porque la Constitución dice que TODOS los ciudadanos somos iguales ante la ley. La democracia tiene que servir para que TODOS los ciudadanos no seamos tan desiguales en la economía. En esta democracia de los capitalistas, los pobres solo podemos mirar escaparates. Por los cazaderos que les regaló el rey de aquellos siglos a los Álvarez de Toledo por participar en las guerras de Flandes, 450 años después cobran millones en subvenciones de la PAC. Estos mismos ex guerreros transforman edificios para viviendas de alquiler turístico mientras los votantes de la democracia no tienen para alquilar un trastero. Si un joven español no gana para independizarse y llevar una vida digna y libre, la justicia en la economía de la democracia funciona mal. El capitalismo prefiere que no existan derechos ciudadanos reconocidos en las leyes. La libertad del capitalismo es el mercado, en él puedes comprar todo, si tienes dinero. La democracia del capitalismo permite que el rico se apodere de lo que produce el pobre, pero al pobre la economía de la democracia no le garantiza unos ingresos suficientes para vivir dignamente. En la segunda década del siglo XX hubo una guerra mundial, la revolución rusa, la peste española que vino de los USA; en la tercera una gran crisis económica; en la cuarta comenzó la segunda guerra mundial y en España tuvimos nuestra guerra propia, en la cual, a la holgazanería nacional, que como son tan vagos y tan malos les costó tres años de guerra conquistar los jornales de la patria. En la quinta década se desarrolló la segunda guerra mundial. Demasiados males en tan poco tiempo. Los capitalistas tenían que ceder parte de sus riquezas a los que habían sufrido la pobreza y las guerras durante todos los siglos de la historia, no fuera a ser que se pasaran todos al bando de uno que había creado aquella frase que dice “proletarios del mundo, uníos” Con la parte de la riqueza que los capitalistas distribuyeron, la clase obrera firmó hipotecas y se compró corbatas. La igualdad se puso en funcionamiento, el límite de velocidad en la carretera, la señal de dirección prohibida y la de prohibido aparcar son iguales para los pobres y para los ricos, el resto de las leyes no. El resultado, unas décadas después fue, que aquella ideología del “proletarios del mundo uníos” desapareció y como consecuencia de ello el capitalismo ya no tiene ideología que le contra reste, ahora ya puede mostrarse tal cual es, en su verdadera esencia. Los obreros, necesitamos que los derechos estén reconocidos en las leyes y que todos los gobiernos tengan la obligación de gobernar para hacerlas cumplir. Si no se cumplen y no se aplican no hay democracia. Cuando el capitalismo convierte mis derechos constitucionales en un producto del mercado no hay democracia. En una democracia yo tengo que ser un ciudadano con unos derechos; trabajo y salario digno, vivienda, pensiones, sanidad, educación y dependencia garantizados por las leyes. Si esos derechos los convierten en mercado yo no soy el ciudadano de una democracia, soy un cliente del mercado Para el capitalismo, el ciudadano integrante de una democracia social de mercado, como dice nuestra constitución, no existe, existe el individuo que se enfrenta a su destino de forma individual, sin que el concepto de solidaridad social exista. Toda la crueldad del sistema se aplica en nombre de la sacrosanta libertad de mercado, un mercado en el que más del 90 % no tenemos nada que vender más que a nosotros mismos. Los EE.UU y China son las dos primeras potencias económicas y militares y ambos son un solo país, la tercera potencia sería Europa, veintisiete países después de salirse Inglaterra; a ninguna de las dos primeras potencias les interesa una tercera, lo más fácil para las dos primeras es destruir la tercera y aquí es donde entran en juego esos euroescépticos de la ultraderecha utilizando argumentos sensibles a la opinión pública de cada país para conseguir importantes cuotas electorales. ¿Compite Europa con los EE.UU en tecnología o poder militar? No. ¿Compite Europa con China en tecnología, fuerzas armadas y salarios? No. ¿Puede Europa constituirse en una potencia militar como EE.UU o China? No; a no ser que Rusia se incorporara a la Unión Europea. China tiene el doble de población actualmente que EE.UU y la UE juntos. ¿Puede competir un capitalismo con derechos con un capitalismo sin derechos? ¿Evolucionará el capitalismo chino hacia los derechos occidentales, o cederá el capitalismo occidental hacia el capitalismo sin derechos de China? La ultraderecha cercana al fascismo que gana elecciones en EE.UU, Brasil, Italia, Argentina y avanza en Europa más bien parece que el capitalismo prescinda de la democracia, o al menos de la democracia con derechos como la conocemos en Europa. Por eso, al principio del escrito decía que sería conveniente que supiéramos qué políticos son los que defienden la democracia con derechos y cuáles los que defienden el capitalismo a secas. Observo una cosa; los políticos que ahora defienden el capitalismo, a secas, llaman comunistas a los que defienden el capitalismo con derechos, ¿será que los primeros no quieren los derechos de la democracia? Los medios de producción y el capital son propiedad de los capitalistas, propiedad de la clase obrera solo es la fuerza de su trabajo; como esta fuerza siempre sobra, su precio, el salario, siempre es barato. El poder del dueño de la riqueza y el poder del que no tiene nada no puede ser una relación entre iguales. ¿Será una coincidencia? En el capitalismo que gestiona en China el Partido Comunista (PCCH) no hay sindicatos. Cuando los de VOX llegaron al gobierno regional de Castilla y León lo primero que hicieron fue quitarles las ayudas económicas a los sindicatos. Ni al PCCH le gustan los sindicatos ni a VOX tampoco. El PCCH y VOX coinciden ¿será una coincidencia? El capitalismo considera, y debiéramos ser conscientes todos de ello, que para su desarrollo, eso de los derechos es una carga que los capitalistas no están dispuestos a soportar. En el capitalismo los derechos ciudadanos de la democracia no existen, existe el mercado y el ciudadano como trabajador solo es una mercancía más de ese mercado. La libertad en la democracia consiste en poder consumir de todo lo que se venda en el mercado, que el consumidor vea que en ese mercado existe de todo y que lo que no pueda comprar es porque él es pobre. Los pobres de la democracia son la mayoría absoluta de la sociedad, pero poder político no lo tuvieron, ni lo tienen, ni lo tendrán nunca. El poder lo tendrán siempre esa élite, del 1 % que tiene tanta riqueza como el 99% restante. La libertad de la masa consumidora consistirá en poder consumir más que sus capacidades económicas se lo permitan. El individuo de la democracia es un esclavo del consumo, aunque tenga que recurrir a préstamos que le hará el sistema para que el individuo se mantenga esclavo durante toda su vida de su interminable fiesta del consumo. En los EE.UU de América, país donde el capitalismo funciona más a lo bestia, una pareja puede pedir un préstamo para celebrar un fiestón por el nacimiento de un hijo, otro cuando comienza la escuela. Cuando el niño sea mayor de edad, si estudia en la universidad el crédito para pagar los estudios lo pagará él. Antes de acabar los estudios y de pagar el crédito pedirá otro crédito para comprar un coche. El crédito grande vendrá a continuación para comprarse una casa, que acabará de pagarla un año antes de jubilarse si ha logrado ahorrar a lo largo de su vida para financiarse un plan de pensiones. Escribo un ejemplo del funcionamiento de la sociedad del mercado. Pongo a dos individuos, uno rico y otro pobre, en una orilla de la ciudad, dispuestos ambos a cruzarla hasta la orilla opuesta. Por el camino, uno de ellos, el rico, se puede comprar un castillo, un palacio, un chalet, viajes, joyas, ropas y hasta puede iniciar el camino soltero y acabarlo casado. El otro, el pobre, puede ser que tenga que cruzar la ciudad a pie porque no tenga dinero para pagar el autobús. En la democracia de los capitalistas, hasta pudiera ser que los dos votaran al mismo partido. En tiempos ya pasados el mundo se dividía en ricos y pobres; en los tiempos modernos se divide en ricos y los que les gustaría ser ricos, que votando a los partidos de los ricos creen que son uno de ellos. Donde no hay democracia mandan en el dinero los del gobierno, que siempre son los mismos y donde la hay mandan en los partidos que gobiernan los que tienen el dinero, que siempre son los mismos, los pobres en ningún lado mandan nada. Por eso, al principio del escrito decía que sería conveniente que supiéramos qué políticos son los que defienden la democracia con derechos y cuáles los que defienden el capitalismo a secas. Observo una cosa; los políticos que ahora defienden el capitalismo, a secas, llaman comunistas a los que defienden el capitalismo con derechos, ¿será que los primeros no quieren los derechos de la democracia? A mí me dijeron durante la dictadura, que cuando tuviéramos democracia tendríamos derechos como en los países que ya la tenían, ahora aquellos derechos estoy dispuesto a defenderlos, porque como buen español digo aquello de: Santa Rita, Rita, Rita, lo que se da, no se quita. Hay unanimidad en todos los medios de comunicación en denostar a los políticos sin distinciones, a todos en general. Los poderes no democráticos patrocinan a unos actores de la política entrenados y dispuestos a convertirla en un lodazal y que el populacho crea que la política es, efectivamente, un lodazal. ¿Todos tienen la misma culpa de que la política sea un lodazal? No, la culpa la tiene el que aportó el agua y la tierra ¿luego lo pisaron todos y lo convirtieron en lodo? Sí, pero sin agua y sin polvo no hubiera habido lodo ¿Quién fue el que aportó el primer lodo? En España Josémaría Aznar, actual presidente de FAlange ESpañola (FAES) ¿Cuándo? Cuando hizo su entrada en la política levantando un falso testimonio, (como luego demostró la justicia), contra el que era entonces el primer presidente de la Junta de Castilla y León Demetrio Madrid. Ese acto en un país con demócratas hubiera sido suficiente para haberle apartado de la vida política para siempre; en España no, al contrario; la hinchada de la Plaza de Oriente, el franquismo sociológico lo elevó a la jefatura del partido y nos hizo pasar por la penitencia de ganar dos elecciones seguidas. El capitalismo ha llegado a la conclusión que no necesita la democracia y lo primero que hace para destruirla es desprestigiar a la clase política; para ello utiliza a sus servicios de propaganda y a sus asalariados propagandistas. Cualquiera de ellos, nuevo o viejo, si quiere ver publicados sus escritos en los medios de propaganda del régimen tiene que denostar a los políticos en general, a los que su trayectoria es el robo y la estafa y a los que no robaron. Nunca escribirán ni una sola letra contra la clase empresarial, que en un sistema capitalista, según el catecismo del capitalismo, es quien crea las empresas, (menos en España) ¿Qué fabrica el IBEX 35? Necesitan crear frases simples que calen en la gente, como la que dice “todos los políticos son iguales,” mentira, solo el que roba es ladrón. Si Dante puso a las puertas del infierno en la Divina Comedia “Olvidad toda esperanza” cuando escriban la historia de Aznar al frente del gobierno tendrá que poner “así se trabaja contra la democracia” La estrategia actual de echar a Sánchez no es una creación política de los energúmenos que ahora pueblan la derecha, la inventó el personajillo antes citado con aquella frase “váyase señor González”. La estrategia del insulto constante y zafio contra el ex presidente Zapatero es historia, la misma estrategia que contra Sánchez en la actualidad; objetivo de la derecha “derribar a Sánchez” siguiendo la tradición y las enseñanzas recibidas. Del barro de la política en España tiene la patente el PP. Fue Esperanza Aguirre, otra fuente de maldad, la promotora del tamayazo, una de las mayores guarradas políticas protagonizada por la zanganería nacional. Los métodos de actuar de la derecha en la política quedan demostrados con los hechos antes citados. La derecha actual sigue fiel a su trayectoria; solo sabe desenvolverse en la política convirtiéndola en un barrizal. Su planteamiento es que el capitalismo parásito español está de su parte porque los capitalistas del IBEX 35 sin la manguera del Estado que le aporte pelotazos económicos no viven. Ese capitalismo no necesita la democracia. Tienen a la ideología del imperio vaticano de su parte porque sin las subvenciones, concertaciones, mamandurrias, canonjías, fiscalidad, inmatriculaciones y mil prebendas que le aporta el Estado tampoco vive. Este imperio de holgazanes en los veinte siglos que lleva esquilmando al mundo nunca necesitó la democracia y ahora tampoco.

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