La sanidad.
La sanidad.
Es conveniente poner todo nuestro empeño en prevenir la enfermedad desde el principio de la vida con una alimentación sana, ejercicio físico y excluir de nuestros hábitos el consumo de productos inconvenientes para nuestra salud, pero no nos engañemos, al final la muerte acabará con todos nosotros.
La sanidad figura en nuestra Constitución como un derecho constitucional que, desde mi punto de vista debería gobernarla un consejo sanitario bajo la dirección del ministerio correspondiente, con los recursos técnicos, científicos y humanos suficientes para atender la salud de toda la población. Debería haber un solo sistema sanitario y no diez y siete como ahora. Tenemos que exigir que la sanidad sea un derecho fundamental de todos los ciudadanos, no un nicho de mercado para los caciques y gobernantes de cada cacicato o autonomía.
Hay que advertir al parasitismo empresarial desde las calles y desde las urnas, que los derechos no son un nicho de mercado; que la economía del país debe estar al servicio de todos los ciudadanos. Es necesario que la sanidad y todos los servicios que pagamos los contribuyentes con nuestros impuestos y tasas sean prestados por el Estado. Está demostrado que cuando los capitalistas intervienen en los servicios públicos, estos se deterioran, encarecen y son una fuente de corrupción. Hagamos un alto en la lectura y miremos hacia atrás. Cuando el Estado transfirió las competencias en sanidad a las comunidades autónomas, o cacicatos, que alegría para el PP, los del PSOE, los jesuitas vascos, la burguesía señorita catalana, el imperio vaticano de los fondos grajo, el capitalismo parásito de los fondos buitre! Lametazos de satisfacción hasta el pescuezo se daban por el negociazo que tenían por delante. La Cospedal adjudicaba hospitales a su marido, la condesa consorte de Bornos a su casta, un correligionario se adjudicaba el servir comida basura al hospital, al colegio o a la residencia de ancianos, otro se adjudicaba los vigilantes del hospital, a los hermanos franciscanos le subvencionaban su hospital, a las abnegadísimas, devotísimas y sacrificadísimas hermanas paquirrinas su dispensario y su residencia, al otro correligionario le concedían permiso para que pusiera una televisión de pago a cada enfermo en el hospital, todo era gozo, todo era negocio; pero llegó la pandemia del coronavirus, hubo que gestionar la sanidad para atender a los enfermos del virus y nos encontramos con lo que algunos un poco mejor informados ya sabíamos, que la sanidad está desmantelada premeditadamente para beneficiar a las empresas sanitarias del capitalismo parásito.
La sanidad pública padece el mal de la privatización.
¿Porqué?
Porque los capitalistas no son capaces de crear mercado productivo. Ya no se pueden hace más autovías porque no tenemos viajeros ni nada que transportar para ocupar todas las que hay construidas. No pueden hacer más ferrocarriles de alta velocidad porque ya circulan por ellos trenes medio vacios a trescientos kilómetros por hora por la España vaciada. No pueden hacer otra burbuja inmobiliaria porque los españoles no ganan dinero para pagar una hipoteca ni para pagar la renta, ni podemos poner otros 60.000 millones para pagar las hipotecas que no pueden pagar los hipotecados. No podemos poner más dinero en las residencias de ancianos concertadas para que hagan negocio los fondos buitre, fondos grajo y demás especuladores fonderos; del negocio de la enseñanza concertada ya disfruta el imperio vaticano casi en exclusividad. No le queda al capitalismo parásito de la patria más nicho de mercado que la sanidad pública.
Tenemos la derecha más inútil de la OCDE; quieren ganar elecciones para gobernar todos los presupuestos, estatales, regionales, provinciales y municipales para enriquecerse a cuenta de los bienes públicos y tener el monopolio de los altos, medios y bajos jornales de la patria.
El proceso de la privatización de la sanidad empezó ya hace años y continúa con escasa oposición.
Capitalismo productivo no existe, pero capitalismo parásito únicamente capacitado para extraer beneficios de la red sanitaria pública, que hemos pagado entre todos con nuestros impuestos y tasas sí.
La pandemia del coronavirus COVI-19 lo ha demostrado, nos ha pillado con la sanidad pública desmantelada por el salvaje neoliberalismo capitalista practicado por el PP, el PSOE y sus compañeros de viaje los nacionalistas de distinto pelaje.
Si tuviéramos medios de comunicación que pusieran ante el público todas las versiones que la premeditada y desastrosa gestión que el neoliberalismo criminal, (aquí el calificativo de criminal es el adecuado y justo porque hay muchos muertos), del sistema sanitario ha hecho en los últimos años, podía ser una vergüenza más de la época que gobernó el PP el Estado central y las comunidades autónomas., prescindió de 35.000 sanitarios de la sanidad pública entre médicos y enfermeras.
Aquí cabría un discurso sobre los recortes en el que nos dirían que tuvieron que prescindir de personal para contener los gastos debido a la crisis, pero nos mentirían, porque si prescindieron de esos 35.000 sanitarios para ahorrar ¿para qué sirvieron los 350.000 millones de endeudamiento, 30 % de PIB, en ese periodo? Para pagar pensiones no, porque el PP dilapidó los 68.000 millones que había en el fondo de pensiones, ¿Quizá sirvió ese endeudamiento para hacer 170. 000 millonarios nuevos durante ese período?
Según mis informaciones en los últimos años se han formado en las universidades españolas unos 10.000 médicos y enfermeras cada año.
Vamos a ir sumando: 35.000 que el PP sacó del sistema sanitario según lo publicado desde hace mucho tiempo. Si en los últimos siete años se han formado 10.000 cada año, son 70.000, + 35.000= 105.000.
Para afrontar la saturación sanitaria no tenemos suficientes hospitales, porque los ha privatizado el PP y aun menos personal sanitario ¿Y los 105.000? Dicen que como aquí se quedaron sin trabajo y en los países extranjeros ganan más y les dan mejores condiciones laborales se han ido y los países de Europa están llenos de médicos y enfermeras españoles y españolas.
Los únicos que hemos salido perdiendo en el trato somos la CLASE OBRERA española, pagamos impuestos los pobres, (los ricos defraudan el 23 %) para que los médicos y las enfermeras estudien y cuando el COVI-19 nos pone enfermos los médicos y enfermeras a los que les hemos pagado la carrera no nos atienden porque se han ido. Tienen derecho a irse, cada uno con su vida puede hacer lo que quiera, pero que nos devuelvan el dinero que nos costó su carrera. La CLASE OBRERA se ha quedado sin dinero, sin médicos ni enfermeras.
Tenemos los peores políticos del mundo; si el sistema sanitario gobernándolo con racionalidad y sensatez necesita reponer 1.000 médicos al año, ¿Para qué estudian10.000? ¿Para formarlos gratis para otros países? Que nos reintegren el coste de su formación.
Como un día me `presente a las elecciones con mi partido ESTOY HASTA LA PERNACA, propondré que todos los estudiantes cuando salgan de la universidad licenciados de sus carreras tendrán que prestar servicios al Estado hasta amortizarlas; Tienen que devolver al obrero el dinero con el que este ha financiado su carrera. El obrero paga impuestos desde el primer día que trabaja hasta el último. Los que estudian FP pasan a engrosar la CLASE OBRERA española, no se van al extranjero como los médicos o enfermeras.
Sería muy importante que los votantes de los partidos privatizadores sanitarios se enteraran de los precios de la asistencia médica en los EE.UU, una operación de rodilla 27.000 dólares, un by pass 73.000, unas pastillas para el colesterol 127 dólares.
La sanidad.
Es conveniente poner todo nuestro empeño en prevenir la enfermedad desde el principio de la vida con una alimentación sana, ejercicio físico y excluir de nuestros hábitos el consumo de productos inconvenientes para nuestra salud, pero no nos engañemos, al final la muerte acabará con todos nosotros.
La sanidad figura en nuestra Constitución como un derecho constitucional que, desde mi punto de vista debería gobernarla un consejo sanitario bajo la dirección del ministerio correspondiente, con los recursos técnicos, científicos y humanos suficientes para atender la salud de toda la población. Debería haber un solo sistema sanitario y no diez y siete como ahora. Tenemos que exigir que la sanidad sea un derecho fundamental de todos los ciudadanos, no un nicho de mercado para los caciques y gobernantes de cada cacicato o autonomía.
Hay que advertir al parasitismo empresarial desde las calles y desde las urnas, que los derechos no son un nicho de mercado; que la economía del país debe estar al servicio de todos los ciudadanos. Es necesario que la sanidad y todos los servicios que pagamos los contribuyentes con nuestros impuestos y tasas sean prestados por el Estado. Está demostrado que cuando los capitalistas intervienen en los servicios públicos, estos se deterioran, encarecen y son una fuente de corrupción. Hagamos un alto en la lectura y miremos hacia atrás. Cuando el Estado transfirió las competencias en sanidad a las comunidades autónomas, o cacicatos, que alegría para el PP, los del PSOE, los jesuitas vascos, la burguesía señorita catalana, el imperio vaticano de los fondos grajo, el capitalismo parásito de los fondos buitre! Lametazos de satisfacción hasta el pescuezo se daban por el negociazo que tenían por delante. La Cospedal adjudicaba hospitales a su marido, la condesa consorte de Bornos a su casta, un correligionario se adjudicaba el servir comida basura al hospital, al colegio o a la residencia de ancianos, otro se adjudicaba los vigilantes del hospital, a los hermanos franciscanos le subvencionaban su hospital, a las abnegadísimas, devotísimas y sacrificadísimas hermanas paquirrinas su dispensario y su residencia, al otro correligionario le concedían permiso para que pusiera una televisión de pago a cada enfermo en el hospital, todo era gozo, todo era negocio; pero llegó la pandemia del coronavirus, hubo que gestionar la sanidad para atender a los enfermos del virus y nos encontramos con lo que algunos un poco mejor informados ya sabíamos, que la sanidad está desmantelada premeditadamente para beneficiar a las empresas sanitarias del capitalismo parásito.
La sanidad pública padece el mal de la privatización.
¿Porqué?
Porque los capitalistas no son capaces de crear mercado productivo. Ya no se pueden hace más autovías porque no tenemos viajeros ni nada que transportar para ocupar todas las que hay construidas. No pueden hacer más ferrocarriles de alta velocidad porque ya circulan por ellos trenes medio vacios a trescientos kilómetros por hora por la España vaciada. No pueden hacer otra burbuja inmobiliaria porque los españoles no ganan dinero para pagar una hipoteca ni para pagar la renta, ni podemos poner otros 60.000 millones para pagar las hipotecas que no pueden pagar los hipotecados. No podemos poner más dinero en las residencias de ancianos concertadas para que hagan negocio los fondos buitre, fondos grajo y demás especuladores fonderos; del negocio de la enseñanza concertada ya disfruta el imperio vaticano casi en exclusividad. No le queda al capitalismo parásito de la patria más nicho de mercado que la sanidad pública.
Tenemos la derecha más inútil de la OCDE; quieren ganar elecciones para gobernar todos los presupuestos, estatales, regionales, provinciales y municipales para enriquecerse a cuenta de los bienes públicos y tener el monopolio de los altos, medios y bajos jornales de la patria.
El proceso de la privatización de la sanidad empezó ya hace años y continúa con escasa oposición.
Capitalismo productivo no existe, pero capitalismo parásito únicamente capacitado para extraer beneficios de la red sanitaria pública, que hemos pagado entre todos con nuestros impuestos y tasas sí.
La pandemia del coronavirus COVI-19 lo ha demostrado, nos ha pillado con la sanidad pública desmantelada por el salvaje neoliberalismo capitalista practicado por el PP, el PSOE y sus compañeros de viaje los nacionalistas de distinto pelaje.
Si tuviéramos medios de comunicación que pusieran ante el público todas las versiones que la premeditada y desastrosa gestión que el neoliberalismo criminal, (aquí el calificativo de criminal es el adecuado y justo porque hay muchos muertos), del sistema sanitario ha hecho en los últimos años, podía ser una vergüenza más de la época que gobernó el PP el Estado central y las comunidades autónomas., prescindió de 35.000 sanitarios de la sanidad pública entre médicos y enfermeras.
Aquí cabría un discurso sobre los recortes en el que nos dirían que tuvieron que prescindir de personal para contener los gastos debido a la crisis, pero nos mentirían, porque si prescindieron de esos 35.000 sanitarios para ahorrar ¿para qué sirvieron los 350.000 millones de endeudamiento, 30 % de PIB, en ese periodo? Para pagar pensiones no, porque el PP dilapidó los 68.000 millones que había en el fondo de pensiones, ¿Quizá sirvió ese endeudamiento para hacer 170. 000 millonarios nuevos durante ese período?
Según mis informaciones en los últimos años se han formado en las universidades españolas unos 10.000 médicos y enfermeras cada año.
Vamos a ir sumando: 35.000 que el PP sacó del sistema sanitario según lo publicado desde hace mucho tiempo. Si en los últimos siete años se han formado 10.000 cada año, son 70.000, + 35.000= 105.000.
Para afrontar la saturación sanitaria no tenemos suficientes hospitales, porque los ha privatizado el PP y aun menos personal sanitario ¿Y los 105.000? Dicen que como aquí se quedaron sin trabajo y en los países extranjeros ganan más y les dan mejores condiciones laborales se han ido y los países de Europa están llenos de médicos y enfermeras españoles y españolas.
Los únicos que hemos salido perdiendo en el trato somos la CLASE OBRERA española, pagamos impuestos los pobres, (los ricos defraudan el 23 %) para que los médicos y las enfermeras estudien y cuando el COVI-19 nos pone enfermos los médicos y enfermeras a los que les hemos pagado la carrera no nos atienden porque se han ido. Tienen derecho a irse, cada uno con su vida puede hacer lo que quiera, pero que nos devuelvan el dinero que nos costó su carrera. La CLASE OBRERA se ha quedado sin dinero, sin médicos ni enfermeras.
Tenemos los peores políticos del mundo; si el sistema sanitario gobernándolo con racionalidad y sensatez necesita reponer 1.000 médicos al año, ¿Para qué estudian10.000? ¿Para formarlos gratis para otros países? Que nos reintegren el coste de su formación.
Como un día me `presente a las elecciones con mi partido ESTOY HASTA LA PERNACA, propondré que todos los estudiantes cuando salgan de la universidad licenciados de sus carreras tendrán que prestar servicios al Estado hasta amortizarlas; Tienen que devolver al obrero el dinero con el que este ha financiado su carrera. El obrero paga impuestos desde el primer día que trabaja hasta el último. Los que estudian FP pasan a engrosar la CLASE OBRERA española, no se van al extranjero como los médicos o enfermeras.
Sería muy importante que los votantes de los partidos privatizadores sanitarios se enteraran de los precios de la asistencia médica en los EE.UU, una operación de rodilla 27.000 dólares, un by pass 73.000, unas pastillas para el colesterol 127 dólares.
La sanidad.
Es conveniente poner todo nuestro empeño en prevenir la enfermedad desde el principio de la vida con una alimentación sana, ejercicio físico y excluir de nuestros hábitos el consumo de productos inconvenientes para nuestra salud, pero no nos engañemos, al final la muerte acabará con todos nosotros.
La sanidad figura en nuestra Constitución como un derecho constitucional que, desde mi punto de vista debería gobernarla un consejo sanitario bajo la dirección del ministerio correspondiente, con los recursos técnicos, científicos y humanos suficientes para atender la salud de toda la población. Debería haber un solo sistema sanitario y no diez y siete como ahora. Tenemos que exigir que la sanidad sea un derecho fundamental de todos los ciudadanos, no un nicho de mercado para los caciques y gobernantes de cada cacicato o autonomía.
Hay que advertir al parasitismo empresarial desde las calles y desde las urnas, que los derechos no son un nicho de mercado; que la economía del país debe estar al servicio de todos los ciudadanos. Es necesario que la sanidad y todos los servicios que pagamos los contribuyentes con nuestros impuestos y tasas sean prestados por el Estado. Está demostrado que cuando los capitalistas intervienen en los servicios públicos, estos se deterioran, encarecen y son una fuente de corrupción. Hagamos un alto en la lectura y miremos hacia atrás. Cuando el Estado transfirió las competencias en sanidad a las comunidades autónomas, o cacicatos, que alegría para el PP, los del PSOE, los jesuitas vascos, la burguesía señorita catalana, el imperio vaticano de los fondos grajo, el capitalismo parásito de los fondos buitre! Lametazos de satisfacción hasta el pescuezo se daban por el negociazo que tenían por delante. La Cospedal adjudicaba hospitales a su marido, la condesa consorte de Bornos a su casta, un correligionario se adjudicaba el servir comida basura al hospital, al colegio o a la residencia de ancianos, otro se adjudicaba los vigilantes del hospital, a los hermanos franciscanos le subvencionaban su hospital, a las abnegadísimas, devotísimas y sacrificadísimas hermanas paquirrinas su dispensario y su residencia, al otro correligionario le concedían permiso para que pusiera una televisión de pago a cada enfermo en el hospital, todo era gozo, todo era negocio; pero llegó la pandemia del coronavirus, hubo que gestionar la sanidad para atender a los enfermos del virus y nos encontramos con lo que algunos un poco mejor informados ya sabíamos, que la sanidad está desmantelada premeditadamente para beneficiar a las empresas sanitarias del capitalismo parásito.
La sanidad pública padece el mal de la privatización.
¿Porqué?
Porque los capitalistas no son capaces de crear mercado productivo. Ya no se pueden hace más autovías porque no tenemos viajeros ni nada que transportar para ocupar todas las que hay construidas. No pueden hacer más ferrocarriles de alta velocidad porque ya circulan por ellos trenes medio vacios a trescientos kilómetros por hora por la España vaciada. No pueden hacer otra burbuja inmobiliaria porque los españoles no ganan dinero para pagar una hipoteca ni para pagar la renta, ni podemos poner otros 60.000 millones para pagar las hipotecas que no pueden pagar los hipotecados. No podemos poner más dinero en las residencias de ancianos concertadas para que hagan negocio los fondos buitre, fondos grajo y demás especuladores fonderos; del negocio de la enseñanza concertada ya disfruta el imperio vaticano casi en exclusividad. No le queda al capitalismo parásito de la patria más nicho de mercado que la sanidad pública.
Tenemos la derecha más inútil de la OCDE; quieren ganar elecciones para gobernar todos los presupuestos, estatales, regionales, provinciales y municipales para enriquecerse a cuenta de los bienes públicos y tener el monopolio de los altos, medios y bajos jornales de la patria.
El proceso de la privatización de la sanidad empezó ya hace años y continúa con escasa oposición.
Capitalismo productivo no existe, pero capitalismo parásito únicamente capacitado para extraer beneficios de la red sanitaria pública, que hemos pagado entre todos con nuestros impuestos y tasas sí.
La pandemia del coronavirus COVI-19 lo ha demostrado, nos ha pillado con la sanidad pública desmantelada por el salvaje neoliberalismo capitalista practicado por el PP, el PSOE y sus compañeros de viaje los nacionalistas de distinto pelaje.
Si tuviéramos medios de comunicación que pusieran ante el público todas las versiones que la premeditada y desastrosa gestión que el neoliberalismo criminal, (aquí el calificativo de criminal es el adecuado y justo porque hay muchos muertos), del sistema sanitario ha hecho en los últimos años, podía ser una vergüenza más de la época que gobernó el PP el Estado central y las comunidades autónomas., prescindió de 35.000 sanitarios de la sanidad pública entre médicos y enfermeras.
Aquí cabría un discurso sobre los recortes en el que nos dirían que tuvieron que prescindir de personal para contener los gastos debido a la crisis, pero nos mentirían, porque si prescindieron de esos 35.000 sanitarios para ahorrar ¿para qué sirvieron los 350.000 millones de endeudamiento, 30 % de PIB, en ese periodo? Para pagar pensiones no, porque el PP dilapidó los 68.000 millones que había en el fondo de pensiones, ¿Quizá sirvió ese endeudamiento para hacer 170. 000 millonarios nuevos durante ese período?
Según mis informaciones en los últimos años se han formado en las universidades españolas unos 10.000 médicos y enfermeras cada año.
Vamos a ir sumando: 35.000 que el PP sacó del sistema sanitario según lo publicado desde hace mucho tiempo. Si en los últimos siete años se han formado 10.000 cada año, son 70.000, + 35.000= 105.000.
Para afrontar la saturación sanitaria no tenemos suficientes hospitales, porque los ha privatizado el PP y aun menos personal sanitario ¿Y los 105.000? Dicen que como aquí se quedaron sin trabajo y en los países extranjeros ganan más y les dan mejores condiciones laborales se han ido y los países de Europa están llenos de médicos y enfermeras españoles y españolas.
Los únicos que hemos salido perdiendo en el trato somos la CLASE OBRERA española, pagamos impuestos los pobres, (los ricos defraudan el 23 %) para que los médicos y las enfermeras estudien y cuando el COVI-19 nos pone enfermos los médicos y enfermeras a los que les hemos pagado la carrera no nos atienden porque se han ido. Tienen derecho a irse, cada uno con su vida puede hacer lo que quiera, pero que nos devuelvan el dinero que nos costó su carrera. La CLASE OBRERA se ha quedado sin dinero, sin médicos ni enfermeras.
Tenemos los peores políticos del mundo; si el sistema sanitario gobernándolo con racionalidad y sensatez necesita reponer 1.000 médicos al año, ¿Para qué estudian10.000? ¿Para formarlos gratis para otros países? Que nos reintegren el coste de su formación.
Como un día me `presente a las elecciones con mi partido ESTOY HASTA LA PERNACA, propondré que todos los estudiantes cuando salgan de la universidad licenciados de sus carreras tendrán que prestar servicios al Estado hasta amortizarlas; Tienen que devolver al obrero el dinero con el que este ha financiado su carrera. El obrero paga impuestos desde el primer día que trabaja hasta el último. Los que estudian FP pasan a engrosar la CLASE OBRERA española, no se van al extranjero como los médicos o enfermeras.
Sería muy importante que los votantes de los partidos privatizadores sanitarios se enteraran de los precios de la asistencia médica en los EE.UU, una operación de rodilla 27.000 dólares, un by pass 73.000, unas pastillas para el colesterol 127 dólares.
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