¿Soy de derechas o de izquierdas?
¿Soy de derechas o de izquierdas?
No hace muchos días explicaba a unos conocidos si yo era de derechas o de izquierdas de la siguiente manera:
Imagínate que nos pusiéramos los 49.000.000 de españoles en fila poniendo al más rico el primero y al más pobre el último; el nombre del más rico lo sabemos todos, Amancio Ortega; el del más pobre sería imposible saberlo porque hay más de 35.000 que viven en la calle.
Imagínate que yo estuviera exactamente en la mitad de la fila, en el puesto 24.500.000.
Desde ese puesto, tan legítimo sería considerarme el último de los de adelante como el primero de los de atrás.
Me consideraría el primero de los de atrás, ¿porque? Porque mis antepasados siempre fueron de los de atrás, los miles de compañeros con los compartí 45 años de trabajo eran de los de atrás, como yo, que necesitaban cambiar la fuerza de su cuerpo por un jornal para ganarse la vida porque ellos y yo éramos de los de atrás. Después de 42 años cotizados prescindieron de mí, ahora soy un obrero jubilado y sigo siendo de los de atrás. Esta es la realidad mía, pero hay otra. La línea divisoria a la que me refería más atrás no está en la mitad, la línea que separa a los ricos de los pobres está mucho más adelante, los ricos son pocos y los pobres muchos, me guste o no me guste estoy con los de atrás porque ese ha sido y es el destino de mi vida, estar con los de atrás.
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