El neoliberalismo, ¿culpable del separatismo en Cataluña?

El neoliberalismo, ¿culpable del separatismo en Cataluña? El actual movimiento independentista de Cataluña no es un acontecimiento nuevo en la historia de España, es un problema político que existe desde hace siglos, que ha crecido, que no hemos sabido atajar probablemente por la falta de acción política de los gobiernos actuales y pasados. Paso el tiempo, querida lectora, o lector, poniendo sobre los papeles la opinión que a mí me merecen las cosas que suceden en el mundo que me rodea, no puedo eludir el poner por escrito mi humilde parecer sobre asunto tan escabroso. Todos hablamos en el bar, en el trabajo o con los amigos de Cataluña. Los que gobernaron en España en los últimos siglos se enfrentaron al problema catalán de todas las maneras posibles, con paces y con guerras. Desde mi punto de vista no es descabellado pensar que la acción de los gobiernos neoliberales de los últimos cuarenta años ha despejado el camino y colaborado (quiero imaginar que inconscientemente) en la consolidación de los independentismos. A partir de la Constitución del 1978 y de la posterior aprobación de los estatutos de autonomía, el Estado nacional abandonó, más de prisa que despacio sus funciones, principalmente en las comunidades con una consolidada historia separatista. Aquí coincide la ideología neoliberal, que nos dice que el Estado debe tener las menos funciones posibles, con los intereses de los independentistas que necesitan un Estado débil para enfrentarse a él con más posibilidades de éxito. La casta política que padecemos, todos neoliberales hasta los tuétanos, ¿cómo nos van a hacer creer que van a ser ellos los que resuelvan el problema desde el gobierno de un estado débil, si fueron ellos mismos los que lo debilitaron, con su nefasta ideología neoliberal? De la dictadura del capataz del Ferrol a la democracia presidida por el que nos dejó designado el citado capataz transitamos con una constitución que permitió un nuevo ordenamiento territorial de España. Imagino que en aquellos momentos, conociendo nuestro pasado, en nombre de la concordia y una convivencia en paz, a los nacionalistas antiguos les concedieron el negocio de gobernar los dineros públicos del terreno donde se hablaba distinto. En el resto de territorios donde no había tradición nacionalista enseguida se dieron cuenta que tener cacicato propio era un negocio colosal y surgió el “café para todos” y comenzó el saqueo y desmontaje del estado central. En economía, el pelotazo, con la corrupción como herramienta indispensable para conseguirlo se convirtió en primera actividad. La caza del cargazo, del carguito y del carguete se convirtió en el primer objetivo político de todo el parasiterío nacional aunque solo fuera para asegurarse los garbanzos. Los políticos de los últimos cuarenta años dejaron actuar a los nacionalistas catalanes y a los jesuitas vascos como si fueran los caciques de Palencia o de Toledo. Aquellos nacionalistas amiguetes a los que el hombre de estado D. Felipe González le perdonaba lo de la Banca Catalana se han convertido en nacionalistas furibundos a los que el compañero de partido del hombre de estado ha sacado de la cárcel para intentar que se integren en el putiferio hispánico y no se monten el suyo propio; y con esto se armó “la española” o sea, la de Dios es Cristo. La holgazanería patriótica aprovecha el tinglado para intentar echar del gobierno a los que ganaron las elecciones porque el patriota español no sabe vivir si no es él el que administra y disfruta la saca nacional. Hay que tener en cuenta que los personajes que se han dedicado a la política hasta ahora no se metieron en la política para afrontar problemas políticos de envergadura como el que nos ocupa, se metieron porque gobernar en España siempre fue, y es, un negocio colosal. Sin hacer más análisis ni elucubraciones sobre el pasado o el presente me construyo una hipótesis sobre el futuro. Lo primero me hago una pregunta, ¿a quién perjudicaría la separación? Seguro que en el casino del IBEX 35 y en la Cámara de Comercio catalana ya hay peleas para ver quién se queda con los nuevos negocios aduaneros, por lo tanto a estos no les importa la independencia. .España y los españoles, los independentistas y los que no lo somos, hemos padecido la ideología neoliberal, que consiste principalmente, en el debilitamiento del Estado y el consiguiente fortalecimiento del mercado y de las fuerzas que lo dominan. Para el neoliberalismo capitalista la sociedad no existe, existe “el mercado.” Los gobiernos neoliberales de los últimos cuarenta años fueron fieles colaboradores, por acción u omisión, de los movimientos independentistas, por la cesión de competencias del Estado a las comunidades autónomas en unas ocasiones y al mercado en otras. Una vez que la ideología neo liberal ha hecho su labor de zapa en el debilitamiento del poder del Estado, las fuerzas políticas de las comunidades autónomas que aspiran a la independencia, se aprovechan de ese debilitamiento para enfrentarse al poder central, porque saben que se ha convertido en débil y no solo por la fragmentación política, (que merece tratamiento aparte) sino por la propia debilidad generada a lo largo de los años por la acción citada del neoliberalismo desde la gobernación del Estado. Si el Estado cede las competencias en educación, la administración nacionalista implantará en el sistema educativo las ideas acordes a sus aspiraciones. Si cede las funciones del orden público y las fuerzas que siempre tuvieron esta función, más la vigilancia del cumplimiento de las leyes se ausentan del territorio, las leyes estatales dejarán de hacerse cumplir. Si el ejército tiene la misión de defender la integridad del territorio, y se le expulsa de una parte de ese territorio, da lugar a que sus habitantes piensen que ya no pertenecen al mismo. Si la gestión de los medios de comunicación estatales se entrega a los interesados en difundir ideas con arreglo a intereses contrarios a la unidad del Estado, más tarde o más temprano esas ideas arraigarán en la ciudadanía. Consecuencia de ello es la actual fragmentación de la sociedad. Según la ideología del neoliberalismo ultra capitalista, el Estado debe tener el menor poder posible en beneficio del poder, supuestamente, de los ciudadanos. El Estado (según ellos) no debe de tener la función de organizar la sociedad, sino que deben de ser los ciudadanos los que de forma “libre” se organicen. En definitiva: si el neoliberalismo ha generado pobreza, precariedad incertidumbre y miseria, es lógico pensar que esos males, conveniente manipulados por la burguesía independentista hayan generado cabreo, y ese cabreo haya generado votos independentistas. Hay razones poderosas para pensar que el neoliberalismo ha colaborado muy activamente en el auge del independentismo. Otra faceta, mala, del liberalismo es la injusticia social, la desigualdad. España figura en el puesto veinte y siete en la UE en desigualdad e injusticia social; esa desigualdad y esa injusticia generan y justifican un gran mal estar en la gente. Creo que si muchos que llevaron su cabreo particular, (que le proporcionó la injusticia del neoliberalismo), hasta la urna, si no lo hubieran tenido, su voto no hubiera sido para los que lograron engañarle diciéndole que los males se los habían ocasionado otros, pero no ellos, los liberales independentistas A siglos de analfabetismo y miseria le pusimos fin con cuarenta años de dictadura. A la dictadura la sustituimos por la democracia y la clase obrera y el pueblo en general pensábamos que ese cambio iba a garantizarnos la libertad y la justicia. Después de cuarenta años comprobamos que no hemos erradicado la injusticia, la desigualdad ni la miseria, el malestar la gente lo canaliza en algunos territorios incluso haciéndose independentista. .La fragmentación del país es un problema político y debería haberse afrontado desde la política hace muchos años tomando las medidas que hubiesen sido necesarias. Cuando comenzaron a aparecer los primeros síntomas contra el castellano (por poner un ejemplo) empresas como SEAT Wolswagen, Gas Natural, las petroquímicas de Tarragona, la Mercedes de Vitoria, la Wolswagen de Pamplona y otras las deberían haber trasladado a la España vaciada. Para comprender el asunto en toda su dimensión habría que recurrir a la historia de España y ni yo soy un experto en historia ni el espacio de un escrito como éste puede abarcar la explicación que el asunto requiere; no obstante mi reflexión es la siguiente: cuando hay un grupo humano, con una forma de expresarse algo distinta que el de al lado, los que ansían ejercer el poder sobre ese grupo utilizan esa diferencia en el hablar como arma diferenciadora, tarde o temprano se convierte en grupo dirigente, o burguesía, que se siente legitimada para reclamar el poder sobre los hablantes de ese territorio. El tener los catalanes un idioma algo distinto del castellano les ha hecho sentirse diferentes a lo largo de la historia y aunque he leído algo de ella no me considero capacitado para meterme en los hechos del pasado; no será poco si mis opiniones son dignas de ser leídas. Sobre la historia que opinen los que de ella entienden; lo más importante es el presente. Quizá la gente que entienda de la política o la historia más que yo pueda hacer planteamientos más interesantes sobre lo que ya conocemos como “el problema catalán.” Reconociendo mis limitaciones y mi osadía me atrevo a hacer ciertas preguntas ¿No resulta sospechoso que haya sido durante los gobiernos de la derecha, que presume de neoliberalismo, cuando más crecieron los nacionalistas? ¿No fue acaso el PP, que presume de liberal, quien llevó al Tribunal Constitucional el estatuto de Cataluña?, ¿y no fue ese hecho el que hizo aumentar el independentismo con la propuesta de referéndum? ¿No puede ser ésta derecha disparatada el verdadero peligro para la unidad de España? Si la hipótesis del separatismo catalán llegara a realizarse ¿Hay fuerzas capaces de hacerlo fracasar? Seguro que en el casino del IBEX 35 y en la Cámara de Comercio catalana ya hay peleas para ver quién se queda con los nuevos negocios aduaneros, por lo tanto a estos no les importa la independencia. Siendo desconfiado (los expertólogos lo llaman “visión política”) hay que pensar que si los poderes no democráticos tendrían algo que perder y llegado a éste punto se me ocurre una pregunta: ¿sería perjudicial la independencia para los que ahora tienen el poder? Yo creo que no; las empresas barrenderas del IBEX 35 seguirían barriendo a ambos lados de la nueva frontera. He visto a un obrero de la familia Entrecanales Domecq, dueños de Acciona, barriendo las estaciones de Calella en Barcelona y la de Chamartín en Madrid; como el capitalismo parásito está instalado en todo el territorio tendrán contratos blindados por decenas de años, seguirá desangrando a los catalanes, a los madrileños y los Entrecanales seguirán enriqueciéndose con los impuestos y tasas que pagan los madrileños y los catalanes. De ello deduzco que a la familia Entrecanales tampoco le importa la independencia. Cito un apellido determinado, pero eso puede ser extensivo a toda la burguesía parásita del Ibex 35 enriquecida con las concesiones que le han proporcionado los gobiernos neoliberales a lo largo del tiempo. Los bancos catalanes seguirían teniendo oficinas en el resto de España y los bancos españoles seguirían teniendo oficinas en Cataluña. Ni a las concesionarias, ni a todo el parasitismo económico del IBEX 35 le importa la independencia, ni de Cataluña ni de los de Fermoselle, mientras sigan disfrutando de mamandurrias concedidas por sus gobiernos. Al sector barrendero, jardinero, albañil, a las empresas vigilantas, enterradoras, butaneras, gasolineras, cuidadoras de ancianos, empresas del recibo y toda la burguesía parásita que se refugia en las trincheras del más atrás citado frente bursátil no les importa, porque seguirán con las mismas labores que hasta ahora a ambos lados de la nueva raya. A la casta ejecutiva de las concesionarias del IBEX 35 no le importa la independencia; si se produjera, seguirían cobrando los salarios más altos de Europa, (644.000 € anuales de media) pero no por ser los directivos más productivos, sino por ser los más parásitos ¿conoces algún producto que fabriquen las concesionarias que figuran en el citado índice bursátil? No creo, su actividad es la corrupción en el papel de corruptores. Lo único que cambiaría es, que luego serían corruptores a ambos lados de la nueva frontera, porque corruptores y corrompidos ya sabemos que los hay a ambos lados. Si esta tribu del índice bursátil representa un poder, tampoco creo que le importe mucho la independencia; porque para pertenecer a esa casta ejecutiva no se necesita ser el mejor directivo, puesto que el resultado de su empresa no depende de su gestión, sino de las concesiones que le conceda el gobierno de turno. Todo es un conglomerado mafioso. Unos tipos pertenecientes a esa casta ocupan el gobierno y otros ocupan los cargos en las receptoras (también llamadas empresas) de los pelotazos. Unos y otros ponen en marcha el mecanismo de la corrupción que consiste en adjudicar una contrata por 9.000 y al final pagar 15.000, las 6.000 del aumento de coste, sobres para el partido a ambos lados de la nueva raya. Con la independencia de Cataluña los del 3% tendrían la exclusiva de aquel territorio y los de Madrid tendrían la exclusiva del resto, pero no tendrían reparos en compartir pelotazos si la ocasión es propicia. A toda esa casta, casi todos afiliados a la secta del OPUS DEI la independencia de Cataluña les da igual. . Otro poder es el imperio vaticano; creo que tampoco le afectaría la secesión, a estos incluso les puede beneficiar porque después de la independencia, si se produjese, seguirían cobrando los 11337 millones que entre todos los españoles les pagamos todos los años (tu también desocupada lectora, o lector), más la mordida que consiguieran del nuevo estado, que seguro que sería gorda. Si se independizara Cataluña a continuación lo harían las vascongadas, donde ya gobiernan los jesuitas del PNV. El imperio vaticano podría cambiar su sede; (44 hectáreas es demasiado poco terreno para ser centro de operaciones de tan inmenso imperio) y que mejor que instalarse en la finca vasca de los jesuitas del PNV ¿qué país de Europa ofrece más posibilidades de ser troceado para favorecer sus intereses? Pues la atolondrada España que siempre ha estado gobernada por los mas bandidos del territorio, Cristo, rosario y espada en mano. Deduzco que no será el imperio vaticano el que se oponga al troceo de España. Toda la plaga funcionarial que administró la dictadura pasó íntegra y con aumento de sueldo a la democracia; a esa antigua plaga reorganizada se incorporaron diez y siete plagas nuevas distribuidas por toda la geografía nacional. Pues bien, a esos no les afectará a ninguno; el director del Banco de España seguirá cobrando sus 170.000 € se separe o no se separe Cataluña, el hijo de Esperanza Aguirre seguirá cobrando sus 50.000 € de asesor en el Ministerio de Comercio, si es que no lo han ascendido para que cobre el doble, la nieta del que era ministro de asuntos exteriores cuando yo nací, a mediados de uno de los pasados siglos, seguirá en REE cobrando un sueldillo de 100.000 € anuales y su compañera, la hija de un ex presidente de la patronal igual, otros 100.000. Esos jueces que nunca condenan a los ladrones del gobierno seguirán cobrando 130.000 € anuales tan ricamente como hasta ahora. De los hospitales han quitado médicos y enfermeras, pero no han quitado ni un capellán, después de la independencia igual, ni pondrán enfermeras, ni médicos, ni quitarán capellanes. Por lo expuesto deduzco que los que están en la política no hacen política, sino que han caído como una plaga sobre el gobierno desprestigiando la política; que los poderes económicos no tienen nada que perder porque seguirán enriqueciéndose como hasta ahora a ambos lados de la nueva raya; seguimos aceptando que la religión ejerza un poder sobre nosotros y utilice ese poder para seguir acumulando riqueza y más poder; las castas que disfrutan de los altos cargos de la administración del Estado la independencia de Cataluña no las removerían de sus cargos, si a todas las sagas, o mini monarquías, de jueces, generales, obispos, tricornios y otros recovecos infinitos de la administración pública no tienen nada que perder con lo de la independencia, porque entre ellos no tendría consecuencias, si el imperio vaticano tiene más que ganar que perder, si la casta del puesto fijo que disfruta de los sueldazos de la administración (vista de uniforme, sotana, corbata o toga) continua con sus bicocas a ambos lados de la nueva frontera, ¿qué fuerzas quedan con peso político, económico y social para oponerse a la independencia? Ninguna. Hay un argumento más para sospechar que la derecha es el auténtico peligro para la unidad de España. En los párrafos anteriores ya hemos visto que los poderes auténticos no tienen nada que perder; pero avancemos en la idea de la separación. Imagina que un día Cataluña se separa y los jesuitas vascos también; a partir de entonces la provincia de Toledo pasaría a ser el marquesado de Cospedal y Peñafiel el condado de Ánsar. Cada condado y cada marquesado tendría su propia nobleza de obispos y generales. Los obreros que ahora llenan las urnas de los independentistas, porque sin el voto obrero estas urnas estarían vacías, después de todas las independencias seguirían en la puta ruina como antes de las independencias. Actualmente tocamos a 12 generales por provincia, entre jubilados y activos; a los catalanes le tocan 48 y a los jesuitas vascos 36; el reparto de curas y gitanos también tiene que ser per cápita; como la deuda, si ahora cada español debemos 25.000 €, después los catalanes y jesuitas vascos también. Si a todas éstas tribus de cazadores, beatos, holgazanes, parásitos, ladrones y vagos no les importa la independencia porque piensan seguir viviendo a costa del obrero igual después que antes; queda la clase obrera, que no debemos dispersar nuestros votos y centrarnos en la defensa de nuestros intereses que puede ser precisamente, el exigir el cumplimiento de la ley y en ese cometido los sindicatos deben ser los primeros. Como afiliado a CC.OO también tengo mi opinión sobre el asunto. Me referiré a un comunicado que en su momento levantó controversia entre los afiliados. Hace tiempo nuestro sindicato hizo público un comunicado, junto con UGT, que se refería a la situación en Cataluña. No voy a hacer una valoración de los términos del texto porque en su día tuvo amplia difusión, sino una consideración de la oportunidad del mismo teniendo en cuenta el difícil momento por el que atraviesa la sociedad catalana. Los partidos políticos con representación parlamentaria están enrocados en sus posiciones y no se vislumbra ni el menor atisbo que conduzca al entendimiento. Puede ser que encarcelar a los dirigentes catalanes sea con arreglo a la Ley, pero no soluciona la situación, sino que el gobierno da la baza a los independentistas para que los consideren como mártires de la causa, a la vez que se deteriora la imagen de España a nivel internacional. El nefasto gobierno que padecemos conseguirá que el resto de los países del mundo dentro de poco nos acuse de ser una democracia con presos políticos o con políticos presos, como a Venezuela, eso será a costa del desprestigio internacional de España, pondrá cada vez más en peligro la unidad que es lo que dicen que pretenden defender y fomentará aun más la ya profunda división entre los catalanes porque lo que no se arregla siempre va a peor. Hasta ahora las únicas organizaciones que han conservado la cordura son los sindicatos al tener afiliados en uno y otro bando; por lo tanto sea bienvenida la propuesta de diálogo y entendimiento a ambas partes y nos deberíamos dar por satisfechos si sirviera de inicio a la reflexión y a la negociación. Considero que es una actitud coherente y digna de respeto, dejando claro como hace el comunicado, que CC.OO no es independentista. Debemos dar por buenas todas las iniciativas que fomenten el diálogo y el entendimiento político. Me parece miserable la actitud de la prensa y otros medios de propaganda de la patronal en su insistente actitud contra los sindicatos. No le he oído a la patronal tener una actitud firme contra la independencia trasladando centros de producción, no trasladando direcciones fiscales. Quizá es que no tengan nada que perder. Los políticos que gobernaron no supieron, o no quisieron, evitar que la situación se haya degradado hasta el extremo que ha llegado; si no quisieron son unos malvados y no deberíamos volver a confiar en ellos nunca más y si no supieron y ahora tampoco saben, es otro motivo más para expulsarles de la política para siempre. Queda la clase obrera, que no debemos dispersar nuestros votos y centrarnos en la defensa de nuestros intereses que puede ser precisamente, el exigir el cumplimiento de la ley y en ese cometido los sindicatos deben ser los primeros. ¿Qué papel le toca representar a los sindicatos en este escenario? Vamos a escribir el argumento de una novela política. ¿A quién le vendría bien la fragmentación de España? ¿A los 18.000.000 de obreros damnificados por la Reforma Laboral, de la que tan contentos están los capitalistas que se envuelven en las diversas banderas patrias? ¿A los 4.000.000 de parados utilizados como mano de obra de reserva para chantajear a toda la clase obrera y hacerle tragar con unas condiciones de trabajo miserables bajo cualquiera de las citadas banderas? ¿A los 9.500.000 de pensionistas para trocear la caja única de las pensiones? ¿Quizá a la burguesía catalana para montar un paraíso fiscal en el que los señoritos no paguen impuestos y puedan pasar impunes de sus robos y estafas y poder crear una justicia a su medida? ¿Le puede importar algo la unidad de España al resto del capitalismo patrio si aún les queda territorio para seguir desangrando a lo que quede? Los nacionalismos nunca pueden ser de izquierdas. Nacionalista y de izquierdas son dos cosas antagónicas. Los nacionalistas solo pueden ser de derechas. Los que somos analfabetos en casi todo, hacemos una pregunta a los obreros de los países catalanes. A la hora de aplicar la Reforma Laboral, los patronos catalanes ¿se han sentido españoles o catalanes? Los que vivimos en el resto del terreno de lo que José Saramago llamó “la balsa de piedra” vamos a votar contra el liberalismo, que no tiene más banderas que las del egoísmo, la insolidaridad y la esclavitud. En “esta balsa de piedra”, algunos tenemos por patria la humanidad, por nación la clase obrera y por bandera la libertad. El nacionalismo es cosa de señoritos y nos gustaría que la CLASE OBRERA uniera sus votos para echar del poder a los capitalistas. Los señoritos capitalistas de los países catalanes están muy contentos con que el gobierno de Madrid les haya hecho la Reforma Laboral; la aplican a lo bestia a sus votantes y luego le echan la culpa a Madrid, aprovechando que sus víctimas están embobecidas con la tontería nacionalista. CC.OO no puede estar al lado de los independentistas porque ni somos independentistas ni es nuestra labor y no podemos ir junto a una patulea de ladrones por qué nos han demostrado después de años y años gobernando (e incumpliendo la Constitución;) que no podemos confiar en ellos; y no podemos mezclamos con ellos, porque ¿qué dirían de nosotros si nos vieran acompañando en la manifestación a los que están juzgando en los tribunales de justicia como BANDA ORGANIZADA CON ÁNIMO DE DELINQUIR? Si gobernaron durante los cuarenta años pasados incumpliendo la Ley ¿Son creíbles ahora cuando hablan del cumplimiento de ella, auto denominándose “constitucionalistas”, si la incumplieron siempre? Un ligero vistazo a la Constitución nos demuestra que a lo que a la clase obrera le interesa de ella no se le ha tocado. Los obreros tenemos la Constitución sin estrenar, porque dice en el preámbulo: La nación española, deseando establecer la justicia, la libertad, la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de: Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un ORDEN ECONÓMICO Y SOCIAL JUSTO. No nos basta que el gobierno diga que cumple la Constitución usando la ley para la convivencia democrática entre todos los españoles, también dice que DENTRO DE UN ORDEN ECONÓMICO Y SOCIAL JUSTO. Y ni una cosa ni otra han conseguido. En otro párrafo del preámbulo dice: promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida. En el primer párrafo del título preliminar dice: España se constituye en un estado social y democrático de derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. ¿Si leen estos párrafos de la Constitución los 14.000.000 de pobres que hay en España, entre ellos los 14.000 vallisoletanos que trabajan por un jornal inferior al salario mínimo interprofesional estarán de acuerdo? ó ¿Alguien cree que en España la justicia es igual para todos y que todos tenemos las mismas oportunidades de progreso económico y social? El artículo 33 dice: Se reconoce el derecho a la propiedad privada y a la herencia. ¿Qué piensa hacer el gobierno para hacer efectivo este derecho en los millones de pobres que citábamos antes? ¿Dónde está el derecho a la propiedad de un techo digno, aunque sea a precio de coste, de la mayoría de los jóvenes? Si la Constitución rige por igual para todos los españoles, tiene que ser forzosamente ilegal que en España haya 85 personas que tengan igual riqueza que los catorce millones citados más atrás. Proteger la propiedad privada de esos 85 solo puede hacerse despojando a esos catorce millones y a muchos más, de toda posibilidad de acceder a cualquier clase de propiedad privada y eso además de injusto tiene que ser ilegal. Gobernar de esa manera, a mi juicio, es hacerlo en contra de lo que dice la Constitución. El artículo 40 dice: Los poderes públicos promoverán las condiciones favorables para el progreso social y económico y para una distribución de la renta regional y personal más equitativa, en el marco de una política de estabilidad económica. De esta manera especial realizarán una política orientada al pleno empleo. Os habréis fijado que dice “UNA DISTRIBUCIÓN MÁS EQUITATIVA”. El resultado obtenido por la ministra de igualdad y sus cofrades del gobierno es que España es el país con más desigualdades de la Unión Europea, o sea, lo contrario de lo que lo que la Constitución dice en; El artículo 43: 1º Se reconoce el derecho a la protección de la salud. Compete a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios. La ley establecerá los derechos y deberes de todos al respecto. Ni en estos dos párrafos, ni en ningún otro la Constitución dice que la sanidad o cualquier otro servicio o área de la administración haya que convertirla en negocio de unos pocos como está haciendo el partido del gobierno. El artículo 50 dice: Los poderes públicos garantizarán mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad. Así mismo y con independencia de las obligaciones familiares, promoverán su bienestar mediante un sistema de servicios sociales que atenderán sus problemas específicos de salud, vivienda, cultura y ocio. Leyendo este artículo me da lugar a preguntar, ¿con arreglo a qué leyes gobierna el gobierno para tratar de conseguir que las pensiones, que son el medio de vida de los pensionistas, de muchos de sus hijos y de sus nietos en algunos casos, no sean un negocio más del sistema financiero? No entraré en este momento a citar las formas de financiación y gestión de las pensiones y de la Seguridad Social porque eso ya lo ha planteado al gobierno el sindicato y se ha publicado, pero sí que citaré. El artículo 128 que dice: Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general. ¿Alguien piensa que si la economía del país estuviera subordinada al interés general, como dice la Constitución, habría las desigualdades que cito más atrás? No nos equivocamos mucho si decimos que la Constitución en materia de derechos y justicia social está sin aplicar, por lo tanto participamos junto a los voceros que reclaman el cumplimiento de la Ley, porque los despojados de sus derechos también exigimos su cumplimiento; los obreros también tenemos el derecho y la obligación de decir al gobierno, en las mesas de negociación y en la calle, que queremos que se cumpla la Constitución y que gobierne con arreglo a la Ley. El sitio del sindicato es defender los derechos de los trabajadores, sean independentistas o no lo sean, reclamamos el derecho al trabajo de los que estén en uno u otro bando, son víctimas de la reforma laboral los catalanes, los extremeños y los de Venta de Baños. La mitad de los parados no cobran prestaciones sean barceloneses, gaditanos o de Fermoselle, los pensionistas de Tarragona pierden poder adquisitivo igual que los de Cuenca o de Almendralejo, la burguesía nacionalista catalana privatiza con tanto ahínco la sanidad, la educación, los servicios a la dependencia y todas las áreas de la administración susceptibles de serlo como la burguesía parásita y holgazana que vive en el resto del Estado. .El tiempo que andamos por aquí desde que nacemos hasta que morimos es demasiado efímero como para gastarlo en luchas inútiles para que otros consigan privilegios. Merece la pena luchar e involucrarse en la conquista del bienestar, la libertad y la justicia, que en muchas ocasiones caminan por caminos muy apartados de los nacionalismos. Que no piensen los obreros catalanes que los independentistas les van a proporcionar más poder, ni más bien estar, eso lo tendrán si luchan solidariamente como CLASE OBRERA, no como nacionalistas. La clase obrera somos mayoría aplastante, lo que pasa es que no actuamos como tal mayoría, con nuestros votos consiguen poder ellos para gobernarnos según sus intereses, no de los nuestros. Los dictámenes del tribunal constitucional no los han cumplido los nacionalistas nunca; la Reforma laboral a raja tabla sí. Lo único que puede unir a la clase obrera es el sindicato. Los intereses y los derechos de los trabajadores, sin fragmentarnos en ideologías los defiende el sindicato. Votar a un partido lo hacemos una vez cada cuatro años sin ver nunca ni conocer a quien votamos. El representante sindical está más cerca de nosotros que el diputado. Aparentemente hay nacionalistas de derechas y de izquierdas, pero si en algo no se distinguen es en su afición a las privatizaciones. No sé cuanto disfrutará un obrero nacionalista cuando le hagan un contrato en catalán por seis horas los fines de semana. Si el obrero nacionalista es capaz de salir a la calle a protestar para reivindicar el derecho a que le redacten el contrato basura en catalán y no lo hace para protestar por el contrato basura, ese obrero es BOBO. Ese capitalismo no perdería nada con la separación de Cataluña y del país vasco, ni que consiguieran la independencia todas las autonomías. Las mismas castas que ejercen de caciques en las actuales autonomías seguirían instaladas al mando de los nuevos cacicatos resultantes del troceo de España. Tendríamos diez y siete estados, o republiquitas con sus correspondientes mafias con los mismos mafiosos que ahora. Los mismos que están ahora instalados a las tetas del presupuesto lo seguirían estando al biberón de las renovadas élites políticas, ampliadas para dotar de las estructuras propias de un estado, tendrían a su servicio todo el aparato político, administrativo y económico, nombrarían entre los suyos desde el general hasta el furriel y desde el conserje hasta el ministro. Hasta hay una dinastía moderna de la UGT en el tribunal de cuentas. Desapareciendo la monarquía borbónica seguirían reinando las mini monarquías de los Aznares, Gallardones, Trillos Figueroa, Méndez de Vigo e infinidad de apellidos que lleva chupando del botijo rojigualdo desde el principio de los tiempos. De ello deduzco que el Borbón hasta les estorba. El negocio de sus bancos seguiría siendo el mismo que ahora. Los mismos oligopolios seguirían en el negocio como ahora. A la derechona para llevar a cabo este plan lo único que le estorba es el Rey que es una institución cada vez menos respetada por los mismos que ahora se declaran monárquicos.

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