No a la x

No a la x. Como todos los años, se acerca la fecha de regularizar nuestras magras cuentas con la Hacienda Pública, tenemos que hacerlo porque así lo dictamina la ley y salvo a los que esa misma ley considere exentos por su bajo nivel de rentas, todos estamos obligados a declarar al estado nuestros ingresos. Cuando llegan estas fechas, los que vivieron toda la historia a cuenta de los demás no pierden la ocasión, avalados por las leyes vigentes de pedir un “óbolo” voluntario que consiste en un 0,7% de los impuestos que el ciudadano paga vaya destinado a mantener en la holganza a los actuales levitas. A quien va destinado ese 0,7%, es al estado más rico del mundo; en España estamos en el décimo segundo año de crisis, a los ciudadanos de ese estado, los clérigos, durante todos esos años no les recortaron ni un solo euro en sus subvenciones. Es injusto, contrario a toda razón y me atrevería a decir que hasta inmoral, destinar voluntariamente ni una sola moneda a mantener en la holganza y el parasitismo a una casta que no aporta nada a la sociedad. Ya tienen sus pactos económicos con el estado, lo que antes se llamaba “Concordato”, ahora no hay ese concordato, pero hay unos “pactos Iglesia Estado” que en cuanto a resultados económicos, incluso son más ventajosos. Esos pactos les eximen de impuestos, les permiten ser un paraíso fiscal y además les proporcionan 11337 millones de € por diversos canales todos los años desde los presupuestos generales del estado, que como todos sabemos salen de los impuestos que pagamos, casi todos. Digo casi todos porque sabido es que los ricos defraudan más que pagan y los clérigos no pagan nada. Dado el nivel de tontuna que se extiende entre el populacho, no me extrañaría que alguien crea que los dineros que ponga en los bolsillos del párroco serán las llaves que le abran la puerta del cielo. Si estos renglones tuvieran la suerte de caer en manos de alguien bondadoso y justo, le sugiero que si tiene voluntad de donar algo, lo haga a una persona que le conozca y no utilice intermediarios para ejercer la solidaridad. Ayudar a los necesitados es de justicia si queremos tener un mundo solidario, pero depositar nuestra generosidad en manos de los que la utilizaron para enriquecerse, es injusto e inútil. Acabo el escrito como lo empecé. NO A LA X.

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