El estado del Bienestar

El estado del Bienestar. Son varias las facetas de la vida que componen dicho sistema, pero en este escrito me referiré a la sanidad y concretamente a la sanidad española. Pocos años después de acabada nuestra última guerra civil, el régimen comienza la construcción de hospitales, la red correspondiente de ambulatorios y la dotación del personal necesario. Toda esa infraestructura hubiera sido imposible crearla por el capital privado a nivel estatal y menos en un país pobre y aislado del mundo como era España en aquellos años, quizá si hubiera sido posible en las provincias más industrializadas, pero no en todo el Estado. Damos un salto en el tiempo y llegamos a la época en que murió el capataz del Ferrol, hicimos la transición a la democracia, hay que resaltar que por primera vez sin guerras. Antes de seguir tengo que decir que en la transición, en realidad, nadie transitó hacia sitio ninguno; los que se habían enriquecido en la dictadura construyendo valles para los caídos se siguieron enriqueciendo en la democracia construyendo autovías sin coches, aeropuertos sin aviones o burbujas inmobiliarias; no transitaron ni los fajines, ni las togas, ni las cátedras, ni los tricornios, ni los carnets del paro; todos transitamos hacia el mismo puesto que teníamos. Cuando el citado sistema de bienestar estuvo construido y pagado por todos, (aunque los que más pusimos fuimos los obreros en detrimento de nuestro salario) a los capitalistas les pareció que había llegado la hora de recuperar el dinero que no habían recibido antes y crearon una red sanitaria privada con dinero otra vez público que sirve a su vez para parasitar la sanidad pública. Para llevar a efecto ese plan solo hacen falta políticos colaboradores con esos intereses privados en detrimento de los intereses públicos, esa colaboración está dispuesta a prestarla casi todos los políticos, he dicho prestarla y no darla, porque también en la sanidad hay puertas giratorias. Si la red sanitaria se construyó con el dinero de todos y se financia con el dinero de todos, tiene que seguir sirviendo para atender la salud de todos y los políticos que no estén dispuestos a servir los intereses, en este caso sanitaros de todos no debemos de cometer el error de elegirlos nunca más. Está demostrado que este sistema sanitario es el más eficiente y el más barato. Como a mi edad el sentido del humor es saludable y me gusta dar al escrito un tono de ironía, me gustaría que este escrito llegara al PP o a alguno de los que votan a l hinchada d la Plaza de Oriente ( PP+ VOX) para preguntarle si ahora cuando inicien el camino hacia su regeneración de las maldades pasadas incluirá el volver a dotar al sistema sanitario de lo que antes le despojaron, si van a reponerle los 35.000 sanitarios que le quitaron, si el sistema sanitario público va a dejar de ser un agujero donde todos sus correligionarios encuentren un negocio, porque a proporcionar a los amigos mamandurrias a cuenta del dinero de todos se llama corrupción y aquí no basta con que los ladrones cambien de cueva. A parasitar lo público no se llama iniciativa privada, se llama corrupción. Envuelto en mis rarezas he creado un partido para mí solo que se llama ESTOY HASTA LA PERNACA, que si fuera para gobernar, con la ayuda de algún lector o lectora paciente le quitaría la gestión sanitaria y quizá también la educativa a los cacicatos o autonomías. ¿Llegará un día en que todos los pobres, en un alarde de lucidez encuentren su unidad ante las urnas para defender lo que es nuestro porque lo hemos pagado y a la vez defender nuestros derechos constitucionales y no dejárnoslos quitar por los constitucionalistas? Parece que no. Qué pena. El estado del Bienestar. Son varias las facetas de la vida que componen dicho sistema, pero en este escrito me referiré a la sanidad y concretamente a la sanidad española. Pocos años después de acabada nuestra última guerra civil, el régimen comienza la construcción de hospitales, la red correspondiente de ambulatorios y la dotación del personal necesario. Toda esa infraestructura hubiera sido imposible crearla por el capital privado a nivel estatal y menos en un país pobre y aislado del mundo como era España en aquellos años, quizá si hubiera sido posible en las provincias más industrializadas, pero no en todo el Estado. Damos un salto en el tiempo y llegamos a la época en que murió el capataz del Ferrol, hicimos la transición a la democracia, hay que resaltar que por primera vez sin guerras. Antes de seguir tengo que decir que en la transición, en realidad, nadie transitó hacia sitio ninguno; los que se habían enriquecido en la dictadura construyendo valles para los caídos se siguieron enriqueciendo en la democracia construyendo autovías sin coches, aeropuertos sin aviones o burbujas inmobiliarias; no transitaron ni los fajines, ni las togas, ni las cátedras, ni los tricornios, ni los carnets del paro; todos transitamos hacia el mismo puesto que teníamos. Cuando el citado sistema de bienestar estuvo construido y pagado por todos, (aunque los que más pusimos fuimos los obreros en detrimento de nuestro salario) a los capitalistas les pareció que había llegado la hora de recuperar el dinero que no habían recibido antes y crearon una red sanitaria privada con dinero otra vez público que sirve a su vez para parasitar la sanidad pública. Para llevar a efecto ese plan solo hacen falta políticos colaboradores con esos intereses privados en detrimento de los intereses públicos, esa colaboración está dispuesta a prestarla casi todos los políticos, he dicho prestarla y no darla, porque también en la sanidad hay puertas giratorias. Si la red sanitaria se construyó con el dinero de todos y se financia con el dinero de todos, tiene que seguir sirviendo para atender la salud de todos y los políticos que no estén dispuestos a servir los intereses, en este caso sanitaros de todos no debemos de cometer el error de elegirlos nunca más. Está demostrado que este sistema sanitario es el más eficiente y el más barato. Como a mi edad el sentido del humor es saludable y me gusta dar al escrito un tono de ironía, me gustaría que este escrito llegara al PP o a alguno de los que votan a l hinchada d la Plaza de Oriente ( PP+ VOX) para preguntarle si ahora cuando inicien el camino hacia su regeneración de las maldades pasadas incluirá el volver a dotar al sistema sanitario de lo que antes le despojaron, si van a reponerle los 35.000 sanitarios que le quitaron, si el sistema sanitario público va a dejar de ser un agujero donde todos sus correligionarios encuentren un negocio, porque a proporcionar a los amigos mamandurrias a cuenta del dinero de todos se llama corrupción y aquí no basta con que los ladrones cambien de cueva. A parasitar lo público no se llama iniciativa privada, se llama corrupción. Envuelto en mis rarezas he creado un partido para mí solo que se llama ESTOY HASTA LA PERNACA, que si fuera para gobernar, con la ayuda de algún lector o lectora paciente le quitaría la gestión sanitaria y quizá también la educativa a los cacicatos o autonomías. ¿Llegará un día en que todos los pobres, en un alarde de lucidez encuentren su unidad ante las urnas para defender lo que es nuestro porque lo hemos pagado y a la vez defender nuestros derechos constitucionales y no dejárnoslos quitar por los constitucionalistas? Parece que no. Qué pena. El estado del Bienestar. Son varias las facetas de la vida que componen dicho sistema, pero en este escrito me referiré a la sanidad y concretamente a la sanidad española. Pocos años después de acabada nuestra última guerra civil, el régimen comienza la construcción de hospitales, la red correspondiente de ambulatorios y la dotación del personal necesario. Toda esa infraestructura hubiera sido imposible crearla por el capital privado a nivel estatal y menos en un país pobre y aislado del mundo como era España en aquellos años, quizá si hubiera sido posible en las provincias más industrializadas, pero no en todo el Estado. Damos un salto en el tiempo y llegamos a la época en que murió el capataz del Ferrol, hicimos la transición a la democracia, hay que resaltar que por primera vez sin guerras. Antes de seguir tengo que decir que en la transición, en realidad, nadie transitó hacia sitio ninguno; los que se habían enriquecido en la dictadura construyendo valles para los caídos se siguieron enriqueciendo en la democracia construyendo autovías sin coches, aeropuertos sin aviones o burbujas inmobiliarias; no transitaron ni los fajines, ni las togas, ni las cátedras, ni los tricornios, ni los carnets del paro; todos transitamos hacia el mismo puesto que teníamos. Cuando el citado sistema de bienestar estuvo construido y pagado por todos, (aunque los que más pusimos fuimos los obreros en detrimento de nuestro salario) a los capitalistas les pareció que había llegado la hora de recuperar el dinero que no habían recibido antes y crearon una red sanitaria privada con dinero otra vez público que sirve a su vez para parasitar la sanidad pública. Para llevar a efecto ese plan solo hacen falta políticos colaboradores con esos intereses privados en detrimento de los intereses públicos, esa colaboración está dispuesta a prestarla casi todos los políticos, he dicho prestarla y no darla, porque también en la sanidad hay puertas giratorias. Si la red sanitaria se construyó con el dinero de todos y se financia con el dinero de todos, tiene que seguir sirviendo para atender la salud de todos y los políticos que no estén dispuestos a servir los intereses, en este caso sanitaros de todos no debemos de cometer el error de elegirlos nunca más. Está demostrado que este sistema sanitario es el más eficiente y el más barato. Como a mi edad el sentido del humor es saludable y me gusta dar al escrito un tono de ironía, me gustaría que este escrito llegara al PP o a alguno de los que votan a l hinchada d la Plaza de Oriente ( PP+ VOX) para preguntarle si ahora cuando inicien el camino hacia su regeneración de las maldades pasadas incluirá el volver a dotar al sistema sanitario de lo que antes le despojaron, si van a reponerle los 35.000 sanitarios que le quitaron, si el sistema sanitario público va a dejar de ser un agujero donde todos sus correligionarios encuentren un negocio, porque a proporcionar a los amigos mamandurrias a cuenta del dinero de todos se llama corrupción y aquí no basta con que los ladrones cambien de cueva. A parasitar lo público no se llama iniciativa privada, se llama corrupción. Envuelto en mis rarezas he creado un partido para mí solo que se llama ESTOY HASTA LA PERNACA, que si fuera para gobernar, con la ayuda de algún lector o lectora paciente le quitaría la gestión sanitaria y quizá también la educativa a los cacicatos o autonomías. ¿Llegará un día en que todos los pobres, en un alarde de lucidez encuentren su unidad ante las urnas para defender lo que es nuestro porque lo hemos pagado y a la vez defender nuestros derechos constitucionales y no dejárnoslos quitar por los constitucionalistas? Parece que no. Qué pena. El estado del Bienestar. Son varias las facetas de la vida que componen dicho sistema, pero en este escrito me referiré a la sanidad y concretamente a la sanidad española. Pocos años después de acabada nuestra última guerra civil, el régimen comienza la construcción de hospitales, la red correspondiente de ambulatorios y la dotación del personal necesario. Toda esa infraestructura hubiera sido imposible crearla por el capital privado a nivel estatal y menos en un país pobre y aislado del mundo como era España en aquellos años, quizá si hubiera sido posible en las provincias más industrializadas, pero no en todo el Estado. Damos un salto en el tiempo y llegamos a la época en que murió el capataz del Ferrol, hicimos la transición a la democracia, hay que resaltar que por primera vez sin guerras. Antes de seguir tengo que decir que en la transición, en realidad, nadie transitó hacia sitio ninguno; los que se habían enriquecido en la dictadura construyendo valles para los caídos se siguieron enriqueciendo en la democracia construyendo autovías sin coches, aeropuertos sin aviones o burbujas inmobiliarias; no transitaron ni los fajines, ni las togas, ni las cátedras, ni los tricornios, ni los carnets del paro; todos transitamos hacia el mismo puesto que teníamos. Cuando el citado sistema de bienestar estuvo construido y pagado por todos, (aunque los que más pusimos fuimos los obreros en detrimento de nuestro salario) a los capitalistas les pareció que había llegado la hora de recuperar el dinero que no habían recibido antes y crearon una red sanitaria privada con dinero otra vez público que sirve a su vez para parasitar la sanidad pública. Para llevar a efecto ese plan solo hacen falta políticos colaboradores con esos intereses privados en detrimento de los intereses públicos, esa colaboración está dispuesta a prestarla casi todos los políticos, he dicho prestarla y no darla, porque también en la sanidad hay puertas giratorias. Si la red sanitaria se construyó con el dinero de todos y se financia con el dinero de todos, tiene que seguir sirviendo para atender la salud de todos y los políticos que no estén dispuestos a servir los intereses, en este caso sanitaros de todos no debemos de cometer el error de elegirlos nunca más. Está demostrado que este sistema sanitario es el más eficiente y el más barato. Como a mi edad el sentido del humor es saludable y me gusta dar al escrito un tono de ironía, me gustaría que este escrito llegara al PP o a alguno de los que votan a l hinchada d la Plaza de Oriente ( PP+ VOX) para preguntarle si ahora cuando inicien el camino hacia su regeneración de las maldades pasadas incluirá el volver a dotar al sistema sanitario de lo que antes le despojaron, si van a reponerle los 35.000 sanitarios que le quitaron, si el sistema sanitario público va a dejar de ser un agujero donde todos sus correligionarios encuentren un negocio, porque a proporcionar a los amigos mamandurrias a cuenta del dinero de todos se llama corrupción y aquí no basta con que los ladrones cambien de cueva. A parasitar lo público no se llama iniciativa privada, se llama corrupción. Envuelto en mis rarezas he creado un partido para mí solo que se llama ESTOY HASTA LA PERNACA, que si fuera para gobernar, con la ayuda de algún lector o lectora paciente le quitaría la gestión sanitaria y quizá también la educativa a los cacicatos o autonomías. ¿Llegará un día en que todos los pobres, en un alarde de lucidez encuentren su unidad ante las urnas para defender lo que es nuestro porque lo hemos pagado y a la vez defender nuestros derechos constitucionales y no dejárnoslos quitar por los constitucionalistas? Parece que no. Qué pena.

Comentarios

Entradas populares