Las pensiones
Las pensiones.
El partido de un jubilado no puede dejar que las pensiones no figuren en su ideario.
Las pensiones son tema de la máxima preocupación para los actuales y futuros jubilados y se debate sobre él desde hace varios años en todos los sectores de la sociedad. Hacer un relato sobre este asunto es complicado porque afecta a la vida de muchas personas, a la economía del país, a la gobernación de la economía del Estado y protagoniza la vida política y el debate social desde hace tiempo.
Lógicamente los primeros interesados somos los que vivimos de la pensión porque son los únicos ingresos económicos que recibimos. Estos ingresos proceden de las fuerzas del trabajo, empresarios y trabajadores con sus cotizaciones son los que sostienen el sistema, por lo tanto es asunto que interesa a ambas partes, es también de interés del partido que gobierne porque representa una parte importante de los recursos económicos que gestiona el gobierno del Estado.
El Estado tiene que ser muy cuidadoso en la concesión de pensiones y controlar a tanto parásito que pretende vivir a costa del trabajo y de las aportaciones de los demás.
En esto de las pensiones, desde mi punto de vista, no puede cobrar igual un jubilado que se ha dedicado a trabajar en lo que ha podido durante toda su vida y otro que se ha dedicado a la holganza, la picaresca, la vagancia e incluso a la delincuencia.
La verdadera justicia social es que cada uno reciba según sus méritos. Esa idea de la izquierda boba de que “todos somos iguales,” para el sistema de pensiones no vale, no puede tener el mismo premio el parásito profesional que el laborioso. Es injusto que el que considera al trabajo y el respeto a la ley como valores cívicos de primer orden tenga la misma consideración social que el que pone en el mismo plano moral la holgazanería, el parasitismo y la delincuencia.
Es necesario implantar un sistema que con un número de años cotizados se tenga derecho al cien por cien, pero con la mitad solo tenga derecho al cincuenta. Hay etnias que tras el trampantojo del racismo contra su “curtura” esconden su parasitismo y su delincuencia e incumplen todas las normas de convivencia cívica. Éstos son cientos de miles, disfrutan de protecciones sociales desde que nacen hasta que se mueren, disfrutan de la Seguridad Social y de todos los servicios sociales sin aportar nunca nada.
Lo que el Estado se gasta en subvencionarles toda clase de prebendas, lo podía gastar en aumentar las pensiones de las viudas o en las personas necesitadas de la ley de dependencia. Aumentar las pensiones de viudedad es un acto de justicia social. En otras épocas no había igualdad de condiciones para que las mujeres accedieran a los puestos de trabajo como ahora, teniéndose que relegar a las labores del hogar. Aquellas condiciones pasadas no tienen por qué condicionar los derechos actuales. La mujer, según la propaganda de aquel régimen, fue el soporte fundamental de la familia, la célula más importante de la sociedad según nuestros católico, apostólico y romanos gobernantes.
Las aportaciones que una viuda tiene que hacer para el sostenimiento del hogar por el suministro de los diversos monopolios y otras obligaciones es el mismo que cuando no lo era.
La polémica sobre las pensiones radica en su financiación. También hay que tener en cuenta que en el dinero de las pensiones no interviene la banca. La gestión de fondos privatizados de pensiones sería un negocio colosal para los poderes financieros.
Las mafias que gobiernan los organismos internacionales que fomentan y avalan la corrupción, como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el BCE, o su delegación en España, el Banco de España, de vez en cuando hace declaraciones en apoyo de los intereses de sus mafiosos internacionales y nacionales. Nunca oímos a esos mismos mafiosos decir ni una palabra contra el fraude fiscal, o los paraísos fiscales, donde guardan la riqueza que han extraído de nuestra explotación y de nuestra miseria. Leo que algunos españoles tienen en los paraísos fiscales 144.000 millones de €; yo ni un €.
. Durante muchos años el superávit que generaba el sistema fue colosal y los sucesivos gobiernos lo gastaron en todas las partidas en las que los gobiernos gastan el dinero; hospitales, carreteras, corrupciones, sueldazos, coches oficiales, prebendas y mamandurrias mil. En los años noventa el gobierno a petición de los sindicatos creó una hucha que se iba llenando con parte del superávit, pero no todo.
En una ocasión asistí a una conferencia en la que el ponente hablaba sobre pensiones y aportaba muchos datos. Uno de ellos era que el sistema, desde que se creó la hucha de las pensiones, había recaudado 170.000 millones que no habían ido a esa citada hucha, sino que los gobiernos habían cubierto otro tipo de gastos, (como por ejemplo el terremoto de Lorca cuando sucedió). Y digo: si en otro tiempo el dinero de las cotizaciones se gastó en “otra cosa”, ahora, que los 66.300 millones que llegó a acumular el fondo desaparecieron. Ahora, aquel dinero de “otra cosa,” que lo repongan donde debería estar, en el fondo de pensiones.
Dicen que el gasto en pensiones actualmente es superior a los ingresos. La política sobre las pensiones ocupa a todos los gobiernos desde hace muchos años y los gobiernos de cada país lo han afrontado de distinta manera. El capitalismo en general y los organismos internacionales que lo dirigen tienen su propia estrategia sobre las pensiones, el enfoque que tienen es la privatización de todos los sistemas porque es una parcela de la economía de la que pueden extraer cuantiosos beneficios.
Para el capitalismo no solo son las pensiones el objetivo de las privatizaciones sino que incluye a lo que conocemos como estado de bienestar, la educación, la sanidad, la dependencia y otros servicios sociales.
Es conveniente ver el asunto desde una perspectiva global, para ello a continuación insertaré algún párrafo de trabajos de profesores universitarios y expertos en la materia que me ayudarán a situarme en el asunto para que me sea más fácil explicarlo.
Hay un libro muy interesante (que recomiendo leer) sobre ésta materia del profesor de la universidad de Santiago, D. Antón Losada titulado “los piratas de lo público”, que con su permiso citaré algunos párrafos.
La desregulación se ha impuesto no solo en los mercados financieros, sino también en los del trabajo. Con paso firme caminamos hacia mercados laborales caracterizados por una regularización salarial decreciente, capacidad de control sindical menguante y bajo sospecha, reducción de empleo público y oferta creciente de trabajo barato y de baja calidad. En este escenario solo es cuestión de tiempo que los sistemas públicos de pensiones se situaran en el punto de mira y al alcance de los piratas de lo público.
Las pensiones ofrecen unas oportunidades de negocio “colosales”, como diría el propio Mariano Rajoy. Si el empleo es seguro, estable y de calidad, el sistema de pensiones ingresa lo suficiente para repartir y no sufre. Si el empleo se vuelve inseguro, inestable y de baja calidad, el sistema entra en zona roja e ingresa menos de lo que debe de repartir, que es lo que está pasando en España actualmente. El envejecimiento de la población y el aumento del número de pensionistas generan riesgos indudables para el equilibrio del sistema. Pero la mayor amenaza para la sostenibilidad del sistema de pensiones en un sistema de reparto reside en el deterioro del mercado laboral. El deterioro del empleo debilita los sistemas públicos y los vuelve abatibles. De hecho, las pensiones públicas llevan soportando una intensa presión por su reforma desde hace dos décadas. Un asalto menos explosivo, pero tan sostenido, como las relaciones laborales, un abordaje que se intensifica durante la fase de recesión.
La reforma del sistema efectuada por el gobierno de Zapatero en 2011 consolidó buena parte de estos principios corsarios al discurso oficial sobre las pensiones. La reciente reforma laboral no solo supuso una verdadera desamortización de nuestro mercado de trabajo, despojando la política de empleo de su dimensión social y devolviendo a manos privadas la regulación de las relaciones laborales, también funciona como una bomba de relojería en el corazón de nuestra Seguridad Social. La evolución del empleo constituye el verdadero factor de sostenibilidad de las pensiones. Al abandonar el pleno empleo y las políticas activas que lo promuevan como objetivo, los gobiernos, especialmente aquellos de izquierda, echaron la suerte de los sistemas públicos de pensiones. Desamortizado el mercado laboral, caminamos hacia el segundo asalto, la desamortización del sistema público de pensiones para convertirlas en capital a invertir y en lucrativo negocio privado.
Aquí y ahora tenemos al capitalismo salvaje contra el sistema de pensiones públicas.
Desde la UE y el FMI, España ha recibido instrucciones muy precisas, no solo sobre la necesidad de revisar las pensiones con urgencia, sino sobre la dirección, contenido y alcance de dicha revisión. Algo que no ha acontecido en el ámbito de otras políticas sectoriales, como la sanidad o la educación, donde las orientaciones de los cambios esperados han sonado bastante más genéricas, e incluso más ambiguas.
Las pensiones trascienden el ámbito y el espacio de una política sectorial. El asalto al sistema público de pensiones es un objetivo estratégico del capitalismo ladrón al Estado de Bienestar. Transferir el dinero del sistema de pensiones a los mercados de capital, es una pieza clave de su sistema de desarrollo económico; pues ya sabemos que la derecha española es incapaz de crear nada y tiene que vivir de parasitar a España como ha hecho a lo largo de los siglos. Llevan años añorando la ocasión de dar el asalto definitivo a lo público, especialmente a las pensiones. Entre 2011 que llegó el PP al gobierno y 2016 el gobierno de Rajoy eliminó los 66315 millones de reserva del Fondo de Pensiones citado más atrás utilizando su mayoría absoluta para hacerlo.
La estrategia de los piratas para asaltar las pensiones no podía ser igual que para asaltar la sanidad o la educación. Éstas no tenían un fondo de reserva tan saneado como las pensiones y la seguridad social. Pero les era necesario crear un estado de alarma, sino para el presente, si para un futuro más o menos cercano. Para eso hay que crear el escenario preciso para que el sistema colapse. Si se mantiene un mercado laboral con cuatro millones de parados y obreros con empleos y salarios miserables, la aportación al sistema público de pensiones será, por consiguiente, miserable y entonces nos dirán que el sistema no da más de sí y les habrá llegado el esperado momento de apoderarse de los restos del sistema público de pensiones y se generalizará lo privado para el que pueda pagarlo, o vendrá los neoliberales con una mochila, pero vacía por muy austriaca que sea.
Pero su principal objetivo son las pensiones, por la gran tajada que para el capitalismo parásito significa lo que conocemos como Estado del Bienestar. Que no nos lo regalan, lo pagamos nosotros con nuestros impuestos y si en los momentos actuales nos dicen que debido a la crisis no recaudan lo suficiente, no nos lo creamos. No se recauda por su desidia en perseguir el fraude fiscal, en excluir a los ricos del pago de impuestos promoviendo amnistías fiscales y permitiendo que un altísimo porcentaje de nuestra economía escape al control de la Agencia Tributaria, lo que conocemos como economía sumergida, que en España supere el 23%. Si la casta parásita de este país pagara impuestos como los pagamos el resto de los ciudadanos, la forma de vivir que habíamos construido podría mantenerse.
Tenemos que optar entre dos cosas: que nuestros derechos sean nuestros; o que nuestros derechos sean su negocio.
Cuando hacemos un análisis de la gestión económica o de la política general de los gobiernos, incluido este, no debemos olvidar que el poder económico lo tiene el capitalismo español, el más inútil y parásito de la OCDE, que históricamente ha vivido de desangrar a España a través de sus presupuestos. Hasta ahora fue construyendo ferrocarriles, pantanos, carreteras, aeropuertos y otras infraestructuras en exclusiva.
La industrialización y la creatividad están abandonadas como siempre. Ahora, que la saturación en la construcción, auspiciada y fomentada en su día por el Partido Popular nos metió en la mayor crisis de nuestra historia, ese capitalismo sigue siendo igual de inútil y parásito que en siglos pasados, quiere seguir financiándose como en viejos tiempos, pero ahora a través de los ministerios de Sanidad, Educación, convirtiendo en negocio privado los derechos constitucionales de los habitantes.
Un buen gobierno, que pensara en el bienestar de todos debería de preocuparse de mejorar y sostener el bienestar de todos sus gobernados y no considerar los derechos de los ciudadanos como una oportunidad de negocio más, favoreciendo en exclusiva a la casta que pertenece.
El debate sobre las pensiones es actualidad desde hace tiempo y debemos serlo también los pensionistas siendo conscientes que somos un sector muy importante de la sociedad, porque somos el 19% de la población del país, que el gasto en pensiones es el 10% del PIB y que un porcentaje importante de la actividad económica gira en torno a las personas mayores. A todo esto, no es ajeno ninguno de los que intervienen en la gestión de la política, de la economía o de la sociedad; no puede ser ajeno el gobierno, no solo porque es su obligación la gestión de los asuntos que le son propios, sino porque de la forma de gestionarlas, en el caso de las pensiones, dependerá el sostenimiento económico de los actuales y futuros pensionistas; no son ajenos los sindicatos empresariales porque la rebaja en las cotizaciones aumenta el margen de sus beneficios y no podemos ser ajenos los sindicatos de los obreros, porque la defensa de nuestros derechos y reivindicaciones es parte de nuestra razón de ser. Pero tampoco es ajeno el sistema financiero, banca, aseguradoras, etc., etc. La banca, intentará por todos los medios incrementar su actividad en un sector que representa nada menos que el 10% de la economía, como decía más atrás. Los capitalistas lo ven como un área de negocio, un nicho de mercado como ellos lo denominan, en el que actualmente tienen poca presencia porque el actual sistema de reparto no da protagonismo a la banca en la gestión de tan importante sector de la economía. En cambio, los sistemas privados le aportarían ingresos constantes y depósitos asegurados a largo plazo.
Para que el sistema sea deficitario, hay que gobernarlo de forma que pueda ser deficitario. Si organizamos una crisis en la que el paro llegó a superar los seis millones de parados y como consecuencia de esa crisis los salarios la calidad del empleo caen de forma brutal y como consecuencia de ello las cotizaciones. El gobierno concedió a los sindicatos empresariales sus reivindicaciones en forma de reformas laborales, rebajas fiscales, tarifas planas y otras ventajas en las contrataciones; no se persigue el fraude fiscal ni la economía sumergida, carecemos de una política fiscal justa.
Con todo lo anterior se están creando los argumentos necesarios para que el sistema de pensiones sea considero como insostenible.
Todo lo que hasta ahora hemos conocido como Estado de Bienestar se ha deteriorado profundamente en los años que llevamos de crisis y neoliberalismo desbocado que han llevado a que nuestro país sea en el que más desigualdades existen de la Europa de los 27.
Los pensionistas, vemos como los partidos políticos se disputan nuestros votos, porque somos muchos y los capitalistas se disputan la gestión de nuestro dinero porque, como digo más atrás es una tajada importante de la economía. Si cuando trabajábamos nos explotaron con nuestro trabajo, ahora de pensionistas quieren explotar nuestros escasos recursos en su beneficio. Para los únicos que no somos importantes es para nosotros mismos, porque defendemos con poco ímpetu nuestros intereses. Si fuéramos capaces de reconocer y organizar nuestra fuerza, basada en nuestro número, porque somos un sector importante de la sociedad con plenos derechos como cualquier otro ciudadano y actuáramos en consecuencia, la defensa de nuestros derechos sería más efectiva.
Una forma de defender nuestros intereses sería que utilizáramos nuestros diez millones de votos para que en el gobierno hubiera opciones políticas más favorables al reparto más justo de la riqueza y una forma primordial de hacerlo sería la aportación necesaria al sistema de pensiones como ha propuesto en varias ocasiones y expongo más atrás, nuestro sindicato CC.OO.
En el año 2013 como estrategia previa para el asalto al sistema de pensiones, la oligarquía económica y su gobierno mandaron una comisión de expertólogos, o comité fantasma, con el cometido de proponer al gobierno el plan de reforma de las pensiones que el gobierno, los bancos y las aseguradoras le habían elaborado previamente. No hubo ninguna sorpresa en el dictamen del citado comité que ¡Oh casualidad! Salió favorable a los que le pagaban.
Estamos de acuerdo, creo que todos, que es necesario aumentar los ingresos, ya quedó más atrás la propuesta del sindicato pero yo quiero hacer una sugerencia sobre la forma de aumentar los ingresos en general. Desde mi punto de vista los ingresos tienen que hacerlos quién trabaja. De momento también estaremos de acuerdo en que es necesario crear empleo para que haya más obreros cotizantes. Pero tenemos que tener en cuenta que ahora no solo trabajan los obreros; también trabajan las máquinas, por lo tanto, pedimos que se imponga una fórmula para que la tecnología sea útil a todos, no solo a los patronos, sino a todos los que la hemos producido con nuestro trabajo a lo largo de muchos años y ahora nos han jubilado o prejubilado, en muchos casos, esos mismos avances tecnológicos. Nuestro puesto de trabajo sigue existiendo, pero lo hace una máquina, pues que sea esa máquina la que pague nuestra pensión. Repartamos el beneficio de esa máquina, si el patrón se ahorra el salario del obrero sustituyéndolo por la máquina, que sea la máquina quien aporte las cotizaciones para la jubilación del obrero. Como aquí nuestros capitalistas son incapaces de crear nada, sino que importamos todo, pongamos un arancel a los productos fabricados en el extranjero.
Pero los que pertenecemos a una organización que se ocupa de los derechos y el bienestar de los obreros y las personas en general, también tenemos que proponer alternativas para que esos derechos sean posibles, o al menos no incompatibles con nuestra economía... Yo voy a ir un poco más allá, y creo que deberíamos ir pensando que nuestras pensiones y el Estado de Bienestar en general, dependieran del PIB y no de las cotizaciones de los que trabajan; porque hoy pensiones las cobramos solo las personas, pero no trabajamos solo las personas, también lo hacen las máquinas. Si parte del valor de la tableta de chocolate (por poner un ejemplo) que fabrica un obrero va a cotizaciones, ¿por qué esa misma tableta que fabrica una máquina no?
Ilustremos un caso: supongamos que en esa fábrica de chocolate trabajan 50 obreros y la producción de dicha fábrica es de 100 tabletas por operario y día. Trabajan 22 días al mes; por lo que la producción mensual de la fábrica sería de 110.000 tabletas. La cotización a la Seguridad Social de los 50 obreros, siendo de 400 € cada uno, serían 20.000 € mensuales, o lo que es lo mismo; 0.18 € por cada tableta. Pero supongamos que el empresario invierte parte de los beneficios que le han generado los 50 obreros, en adquirir nueva tecnología y disminuye la plantilla en 20 obreros y aumenta la producción a 130.000 tabletas al mes. La plantilla pasaría de los 50 a los 30 y la cotización de los 20.000 a 12.000 según la cotización anterior, pero si el impuesto fuera por tableta producida, a los 0.18 € que cito más atrás, pasaría a cotizar 23.400 € al mes. Perderíamos los puestos de trabajo que antes ocupaban los obreros y ahora ocupan las máquinas, pero no perderíamos las cotizaciones sociales. Tenemos que reivindicar que las máquinas, si se han financiado con el trabajo de todos, que todos nos beneficiemos de ellas, no solo el empresario.
Otra forma de aportar ingresos al sistema de pensiones sería que la banca devuelva el dinero que los pensionistas hemos puesto para rescatarla. Si en su día sufrimos una rebaja en nuestras pensiones y el gobierno dio ese dinero a la banca, cuando la banca vuelva a los beneficios el dinero que le prestamos los ciudadanos nos lo devuelvan, que regrese a nuestros bolsillos, que es de donde salió.
Otra injusticia es que la Santa Madre Iglesia reciba una cantidad ingente de dinero, sin recortes, que esté exenta de impuestos y sea un lavadero de dinero con el beneplácito de todos los gobiernos.
Como en páginas pasadas ya citaba a la banca como sector que lidera el interés por nuestras pensiones deberé referirme a ella aunque no creo que necesitemos a estas alturas detenernos mucho en hacer análisis sobre la banca, pero como tratamos de asuntos relacionados con el dinero, la banca nunca suele estar al margen.
En tiempos pasados el mayor volumen del crédito lo consumían las empresas para adquirir materias primas, desarrollar nuevos proyectos o pagar salarios. A continuación, el volumen del crédito para la compra de viviendas y el consumo en general adquirió mucha importancia en los principales países. La banca cubre la totalidad de las transacciones económicas y siempre está a la vanguardia en la creación de nuevos nichos de mercado y además cuenta con la colaboración de los gobiernos para crear nuevas áreas de negocio, aunque a veces sea a costa de dificultar la vida de las personas. Lo que para los ciudadanos son nuestros derechos; enseñanza, sanidad, o en nuestro caso como pensionistas, pensiones; para la banca y los poderes financieros son, como he dicho más atrás, nuevas áreas de negocio.
Sustituir el actual sistema de reparto, por otro de capitalización, (que quiere decir privatizar las pensiones), es una aspiración de los banqueros y sus colaboradores gobiernos, que nosotros como pensionistas tenemos que rechazar por ser contraria a nuestros intereses.
Tenemos que ser precavidos cuando algunos políticos en campañas electorales y los medios de propaganda de la patronal constantemente nos lanzan el mensaje de la rebaja de impuestos como una concesión bondadosa de la clase gobernante a sus gobernados. Lo mismo que para el rico la rebaja de impuestos siempre será una buena oferta, para el pobre siempre será una amenaza. Sin un sistema fiscal justo y progresivo, en el cada uno aporte según su riqueza, los sistemas públicos de protección social, sanidad, enseñanza, pensiones, ley de Dependencia, etc., se verán abocados a su colapso.
No nos dejemos engañar, el planteamiento del neoliberalismo sobre el sistema de pensiones, tiende a beneficiar más a la banca y a los poderes financieros que a los pensionistas y a largo plazo incluso a ser sustituido por un sistema totalmente privatizado. Las pensiones y la salud son las dos cosas que más deberían preocupar a los pensionistas, aunque no quiere decir que no podamos tener otras preocupaciones, pero esas deberían ser la principales, porque si hablamos o escribimos sobre la situación que vivimos, tenemos que seguir citando los problemas en los que sigue estando inmersa la sociedad, paro, precariedad, pobreza, miseria, pérdida de derechos, desesperación, miedo, incertidumbre y regresión social en todos los órdenes hasta límites insospechados no hace mucho tiempo. ¿Pero, podemos o debemos seguir hablando de crisis? Estábamos inmersos en el pago de la anterior crisis que nos montó el sistema neoliberal y nos ha caído otra sanitaria originada por una pandemia de consecuencias que pueden ser desastrosas. Tenemos que estar vigilantes y estar DISPUESTOS A TODO si no queremos que nuestros derechos sean eliminados. Ni de la anterior crisis fuimos culpables los obreros ni de esta tampoco ¿acaso fueron las condiciones laborales anteriores a la crisis las que la causaron? De la anterior crisis inmobiliaria ya sabemos que el autor fue el PP. De la crisis de la banca fue el sistema financiero y la crisis inmobiliaria; en ningún caso los culpables fuimos los obreros. Fueron ellos los causantes de la crisis y los obreros, los pensionistas, el pequeño y mediano comercio y la pequeña y mediana empresa los que la estamos sufriendo. ¿Acaso son medidas para salir de la crisis la privatización de la Sanidad, la educación, quitar recursos de la ley de dependencia para encaminarla a su privatización o diseñar políticas impositivas que merman ingresos a la Seguridad Social comprometiendo el futuro de las pensiones? ¿No será más probable que este neoliberalismo inútil, parásito y corrupto aproveche la ocasión, para implantar su modelo social, consistente en una inmensa estafa, en el que conviertan nuestros derechos en su negocio?
Estamos hablando de pensiones y por lo tanto de jubilados. Las pocas veces que hablan del sacrificio que hacen los abuelos, (que también son pensionistas), en el cuidado de sus nietos, lo hacen como una obligación que generosamente se imponen para ayudar a sus hijos. No podemos decir que eso no sea cierto: pero es oportuno preguntarnos ¿dónde y quien establece el límite donde acabe el amor filial y comience la labor social e incluso económica? Los abuelos colaborando en el cuidado de sus nietos hacen sostenibles cientos de miles de puestos de trabajo y llegando este punto tenemos que dejar a un lado el amor filial para entrar de lleno en la economía. Nunca leí nada sobre esta materia, no me cabe duda de que si alguien hiciera el estudio sobre este asunto resultaría una cantidad que habría que restar del gasto en pensiones. Los abuelos pensionistas no se merecen que se los cuente como un gasto el día que cobran la pensión, y no se les tenga en cuenta los otros veinte nueve días del mes cuando colaboran a sostener el puesto de trabajo de sus hijos haciéndose cargo del cuidado de sus nietos. Los que consideran que todas las soluciones están en el capitalismo salvaje aducirán que existen las guarderías para llevar a los hijos y liberar a los abuelos, también nos tendrán que explicar cómo se hace eso con los sueldos miserables que nos ha impuesto la reforma de su neoliberalismo criminal.
Fueron los del PP los que saquearon el fondo de pensiones cuando gobernaron, no se nos olvide. A continuación dejo unos comentarios de periódicos extranjeros por si nos sirven de ayuda y tener otra versión del asunto que trato. El aparato propagandístico (periódicos y emisoras) de la cofradía que saqueó, al que gobernó y robó a España y a casi todos los españoles intentó convencernos de que el dilapidar el Fondo de Reserva de las pensiones es lo que había que hacer. Sin embargo, para la prensa internacional estábamos ante el mayor desfalco de la historia de España y probablemente de Europa. Consideraban que el saqueo del sistema financiero español, con Bankia a la cabeza se queda pequeño, con relación a lo que sucede con el Fondo de Reserva de las Pensiones. Veamos.
El gobierno del PP de Rajoy usó hasta el 97,4% de los fondos de reserva del sistema de pensiones en comprar deuda pública. Es decir, el Estado español pone en el mercado deuda soberana, pero el único que la compra es el propio Estado español, que se adquiere a sí mismo la deuda que emite, usando para ello los fondos que garantiza las pensiones futuras.
El diario económico alemán Desteche Wirtchafts Nachwischten, titulaba así un artículo el día 4 de enero de 2013 “Saqueo de los fondos de pensiones para comprar bonos del Gobierno de España” y en dicho artículo decía “al menos el 90% de los activos totales de los fondos de pensiones del Estado español convertidas en bonos de España. Especula con el dinero de sus pensionistas, arriesgando más que sus ahorros”.
El diario The Wall Street Journal, que defiende los intereses económicos y financieros de los norteamericanos, publicó un artículo el 3 de enero de 2013, titulado “España usa fondos que respaldan el pago de pensiones para comprar deuda soberana”. El artículo decía “España ha estado vaciando sigilosamente la mayor alcancía del país, El Fondo de Reserva de la seguridad Social, que ha usado como comprador de última instancia de los bonos del gobierno, una operación dudosa sobre el papel del fondo como garante de las futuras pensiones. La maniobra, que ha pasado desapercibida, está por concluir ya que queda muy poco dinero disponible. Al menos el 90% del fondo de 65.000 millones de euros, unos 85.700 millones de dólares, ha sido invertido en deuda española con cada vez más riesgo, de acuerdo con cifras oficiales y el gobierno ha empleado para realizar pagos de emergencia”.
Todo es un escándalo, la forma de hacerlo, sin consultar a los órganos correspondientes, jugando con el dinero que no es suyo y aquí la prensa en el más absoluto de los silencios, mientras que la prensa internacional lo denuncia
El conocido diario Financial Times calificaba a Mariano Rajoy como “político provinciano” y a Luis de Guindos como “el peor ministro de economía de Europa”. El semanario alemán Der Spiegel considera que el gobierno español está saqueando el fondo de reserva de las pensiones. “España ha saqueado en silencio la hucha más grande del país, el fondo de reserva de la seguridad social debido a sus dificultades financieras”.
Esta transferencia de fondos se ha llevado a cabo en secreto, y por supuesto no ha sido conocida ni menos autorizada por los integrantes del llamado Pacto de Toledo, que regula cuanto se refiere al sistema público de pensiones de España, ni desde luego por el Parlamento español, órgano supremo de la soberanía nacional.
Resulta escandaloso que el único comprador es el propio Estado español, que se adquiere a sí mismo la deuda que emite, usando para ello los fondos que garantizan las pensiones futuras. No deja de ser un engaño contable con la deuda pública española dado que el deudor y el acreedor del fondo de reserva de la Seguridad Social es la misma entidad.
A todo ello hay que unir el endurecimiento de las condiciones para el logro de una pensión pública, mientras se dan todas las facilidades para las pensiones privadas. A esto hay que añadir la eliminación de la cláusula de garantía del poder adquisitivo por una revalorización anual del ridículo 0,25%. Su objetivo es la reducción de un 25% de la cuantía de las pensiones para el 2025. El último informe publicado por el ministerio nos habla que no habrá superávit en muchos años, con lo cual las revalorizaciones serán mínimas y se habrán comido todo el fondo de pensiones.
Este sabio, ni ningún sabio nos explica para que han pedido prestado el dinero, endeudando la economía, para pagar las pensiones no, porque dependen de las cotizaciones pero como no han alcanzado gastaron el fondo de pensiones, luego entonces el endeudamiento no ha sido para pensiones. Para sanidad tampoco, en nombre de la crisis han destrozado la sanidad pública privatizándola, para enseñanza tampoco, han hecho recortes en todos los niveles, sigo diciendo ¿para qué nos hemos endeudado?
– La anterior crisis no se utilizó para cambiar el modelo productivo, ni se han reforzado nuestros grandes defectos estructurales: la debilidad de nuestra industria, el predominio de servicios de bajo valor añadido e intensivos en mano de obra, la especialización en productos de tecnología medio alta y de calidad medio baja, la competencia vía precios, la escasa complejidad en nuestra proyección exterior o exportaciones que recaen sobre las espaldas de muy pocas empresas y con gran componente de bienes importados, entre otro. La exportación recae sobre las multinacionales del automóvil y otros productos que son eso, multinacionales, no empresas españolas. Y se han hecho los recortes más altos de las economías de nuestro entorno con las que hemos de compararnos en actividades esenciales para el futuro como la investigación, las energías alternativas, la educación o la lucha contra la desigualdad.
– Los beneficios y los costes de lo realizado para lograr esta recuperación se han repartido muy desigualmente. España es el país europeo en donde más ha aumentado la desigualdad y ya somos el te primer país más desigual de Europa: el 79% de los jóvenes (19-30 años) tiene la impresión de que han sido excluidos de la vida económica a raíz de la crisis; el 24,2% de entre 20 y 34 ni trabajaba ni estudiaba en 2015; el salario anual de los jóvenes menores de 26 años que entran al mercado laboral es un tercio inferior al que hubiesen percibido en 2008; el 86,6% de los españoles que obtienen rentas ingresan menos de 30.000 euros al año; el 62,6% dice que su situación económica es igual que en 2007.
Y, para colmo, esta recuperación se ha producido paralelamente a una crisis institucional sin precedentes en nuestra historia, algo que es muy peligroso también para la actividad económica: la confianza en nuestros representantes políticos disminuye y la unidad nacional se pone en peligro, en gran parte alentada por la torpe y pervertida respuesta que el gobierno neoliberal ha dado al independentismo (no se puede explicar de otra manera que haya crecido tanto bajo su mandato). En definitiva, es totalmente cierto que el neoliberalismo logró recuperar la economía, de unos pocos pero lo hizo favoreciendo a los grupos e intereses económicos ya de por sí más poderosos, concediéndole cada vez más capacidad de decisión y mejores condiciones para obtener beneficios.
¿Cómo se va a poder subir las pensiones con esa realidad laboral, con esa precariedad salarial tan extraordinaria?
El neoliberalismo creó las condiciones para que las grandes empresas y los bancos obtuvieran impresionantes beneficios y grandes ventajas fiscales, pero a costa de las empresas más pequeñas, medianas y de las familias.
Como ha señalado hace poco el economista Vicente Clavero, los seis mayores bancos españoles (Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia, Sabadell y Bankinter) no han pagado, en conjunto, ni un solo euro por el Impuesto de Sociedades desde el inicio de la crisis económica, pese a haber ganado 84.000 millones mientras tanto (en realidad, han tenido un saldo a su favor con Hacienda de 164 millones de euros). Si hubieran pagado solo el 10% de esos beneficios el Estado podría haberle dado 1.600 euros a los 5,22 millones de pensionistas españoles que tienen una pensión de menos de 1.000 euros.
Un buen ejemplo de cómo y a costa de quién se produjo la recuperación que ha promovido que una sola de las grandes empresas, ENDESA (que antes era de todos los españoles y fue vendida al capital privado por el Gobierno de Aznar) repartió en un solo año, 2014, el mayor dividendo de la historia de España: 14.600 millones de euros. A cambio, en España tenemos la luz más cara de Europa antes de impuestos y doce veces menos energía solar que en Alemania, porque Rajoy en su día entregó la cabeza del sector a la señora Merkel nada más empezar a gobernar.
El Banco de España ha estimado, muy a la baja, que de los 54.353 millones de euros que se han dado en ayudas a la banca, sólo se habían recuperado 3.873 y que finalmente no se llegarán a recuperar ni 15.000 millones.
De 2007 a 2016, la participación en la renta nacional del 10% más pobre de la población española descendió un 17%, mientras que la del 10% más rico creció un 5% y la del 1% más rico, un 9%.
Teniendo en cuenta todos estos hechos, algunos informes afirman, yo creo que sin exagerar, que la recuperación económica en España ha beneficiado cuatro veces más a los grupos de renta más alta que al 90% más pobre de los españoles. Y con una recuperación tan desigual es natural que el neoliberalismo nos diga que no se pueden subir las pensiones. Si no se pueden subir las pensiones no es porque no haya recursos, porque los neoliberales siempre distribuyen a favor de los que ya tienen más. Y lo lamentable es que ni siquiera harían cambios extraordinarios para que las cosas fueran de otro modo (como está ocurriendo, sin ir más lejos, en Portugal):
Nos decían en su día Rajoy que no había dinero para subir las pensiones, pero cada año se destinan casi 5.000 millones de euros a desgravar a los ahorradores que tienen fondos de pensiones privados. No se solucionaría con ello el problema, pero permitiría una subida de unos 2.000 euros anuales a los 2,6 millones de pensionistas que cobran menos de 600 euros al año. Y, por si eso fuera poco, el Gobierno se va a gastar alrededor de otros 5.000 millones de euros en rescatar autopistas de peaje, con las que han ganado miles de millones sus constructores.
–Nos dicen que no hay dinero para pensiones pero nos vamos a gastar más de 18.000 millones de euros anuales a gasto militar...
Con una recuperación con cargas y beneficios tan mal repartidos es imposible subir las pensiones. Y si seguimos con un modelo económico al servicio de la banca que gana dinero creando deuda o encareciendo artificialmente la financiación a base de comisiones, y de las grandes empresas que destruyen el mercado interior o que explotan nuestras cadenas de creación de valor, será imposible incluso mantenerlas en el futuro.
Para mejorar y garantizar nuestras pensiones públicas es imprescindible un pacto nacional que modifique las grandes coordenadas en que se viene basando nuestro modelo económico, que alcance acuerdos sobre la distribución de las rentas y las ganancias de productividad, que reparta los esfuerzos para invertir en el futuro, que apoye a las empresas españolas que pueden crear y dedicar su valor añadido a crear empleo y riqueza en nuestro país, que garantice la inversión en I+D+i, que imponga mínimos de justicia fiscal, que sanee nuestro sistema educativo… Sé que son objetivos difíciles porque chocan contra el statu quo político y contra los privilegios de las grandes empresas y bancos, pero lograrlos es la única manera de hacer que España no sufra crisis más profundas en un futuro si los mercados financieros comienzan a subir los tipos de interés.
Comienza el artículo diciendo que hemos salido de la crisis y continúa detallando las consecuencias de la crisis. En las consecuencias de la crisis nos hemos instalado el 90 % de la población, otro 9 % no se ha enterado y el otro 1% se ha enriquecido con ella, entonces el 90% tenemos derecho a exigir que por lo menos no nos hablen de salida de la crisis ni que las pensiones no son posibles.
Hay una nueva amenaza para todo el conjunto de lo que significa el estado del bienestar y es la ultraderecha, que representa la versión más salvaje del neoliberalismo capitalista.
Recordemos que en su día el neoliberalismo, para imponer sus teorías económicas en Chile y Argentina utilizó a los generales Augusto Pinochet y Videla para que con las armas impusieran crueles dictaduras. El 22 de agosto de 2016 comenzaron manifestaciones en todas las ciudades de Chile en contra de los conocidos como Administradores de Fondos de Pensiones (AFP). El 90,75% de los jubilados chilenos, cobran 233 dólares, mientras que los (AFP) aumentaros sus beneficios durante 2015 el 71,4 %.
No nos olvidemos que el capitalismo utilizó a Hitler y a Mussolini para imponer el fascismo utilizando la democracia. Proteger a la democracia del fascismo es defender nuestros derechos y lo tenemos en casa.
Todos los ciudadanos somos espectadores, a través de los púlpitos que cada uno tenemos en la cocina o el salón de nuestra casa, de la representación que se celebra en los platós de los teatros mediáticos de la patronal .Todos los partidos nos consideran a los ciudadanos como electorado, simple electorado, la mina de donde extraen su materia prima, nuestros votos, para conseguir un suculento jornal algunos y otros para defender los intereses de eso que oímos denominar como poderes fácticos. Esos poderes fácticos, que en España los podemos señalar en el IBEX 35 y en el imperio vaticano. Ejercen su poder de varias maneras, principalmente dividiéndonos, diciéndonos que unos somos de izquierdas y otros de derechas, no inculcando en nosotros la idea de que si dos ciudadanos no tienen para vivir con dignidad, ambos son pobres, voten al partido que voten.
Si España fuera un país donde se apreciara más al trabajador que al zángano, si tuviera mejor fortuna la honradez que la picaresca, si la nobleza procediera del trabajo y no de holgazanería por muy rancio abolengo que ésta tenga, si buscáramos la sabiduría más en los libros que en los púlpitos, quizá los 2.500.000 de parados, los 21.000.000 de trabajadores que trabajan, o medio trabajan, porque, tener un contrato por horas ¿es trabajar o medio trabajar? Más los 10.000.000 de pensionistas, llegaríamos a la conclusión que también somos un poder fáctico si fuéramos capaces de ser una sola fuerza. Y ¿cómo lo hacemos? El que no tiene unos medios económicos suficientes para vivir de una manera digna, conseguidos con su trabajo y su esfuerzo, antes que republicano o monárquico, de derechas o de izquierdas, es pobre y los pobres necesitamos ejercer como un poder fáctico más, nos corresponde por nuestro número si concentramos nuestros votos en una sola candidatura y expulsamos de entre nosotros a tanto canalla y tantas alternativas, sensibilidades, tendencias, mareas, vividores y vividoras, charlatanes y charlatanas.
Hay cuatro cosas fundamentales que deberían unir a los pobres:
La primera un trabajo que a todos les proporcionara una forma digna de vivir.
La segunda una educación para que cada uno tenga la oportunidad de desarrollar sus capacidades intelectuales, culturales y técnicas.
La tercera un sistema sanitario que atienda la salud de todos los ciudadanos.
La pandemia del virus que padecemos nos ha demostrado que solo un sistema sanitario público bien dotado es capaz de afrontar los problemas de salud de los ciudadanos; por lo tanto es tirar piedras contra nuestro tejado dar nuestros votos a los que consideran la sanidad como una oportunidad de negocio.
La Constitución dice que la sanidad, la educación, las pensiones o la dependencia son derechos constitucionales, no dice que sean nichos de mercado para que hagan negocio los que se denominan a sí mismos como “constitucionalistas”
Y cuarta, que el sistema económico garantice a las personas que ya no estén en edad de trabajar una manera digna de vivir.
Comentarios
Publicar un comentario