La educación.

La educación. Querida lectora, o lector; después de haber aguantado las páginas que llevas leídas pensarás que no me acuerdo de las cosas del saber. Me pareció importante hacer una cita a la historia, al trabajo y como jubilado referirme a las pensiones. No, no me había olvidado; me parece que la educación, la enseñanza, la sabiduría son fundamentales para la vida de un país. La primera acción de gobierno que tomaría si gobernara yo sería invitar y promover que los españoles se pusieran a leer. Elevar el nivel cultural de la ciudadanía por medio de la lectura y las ganas de saber son los mejores ingredientes para que seamos un pueblo defensor de la libertad, la democracia y la justicia. La educación es un asunto primordial; la formación cultural, técnica y humanística basada en la tolerancia y el respeto a todos los seres humanos, la convivencia pacífica entre todos, el respeto a todas las personas y a la naturaleza de la que formamos parte tienen que impartirse desde una educación pública de calidad, en castellano, que es el idioma que nos une y permite comunicarnos a todos los españoles con otros seiscientos millones de personas en el mundo. Considero un deber del gobierno poner a disposición de todos los ciudadanos un sistema educativo que le ofrezca las oportunidades de desarrollar sus capacidades, su vida y su libertad. La educación sería el eje fundamental de la acción política de mi partido; sería prioritario avanzar en las ciencias humanas para avanzar en el respeto a la naturaleza y a superar este capitalismo neo liberal enloquecido que nos lleva a la catástrofe ecológica y social irremisiblemente. En el gobierno debería haber personas expertas en la materia educativa que supieran instaurar un sistema de enseñanza consensuado con todas las fuerzas políticas para que fuera duradero y exclusivamente al servicio de los ciudadanos, no de intereses privados de sectas o imperios extranjeros económicos o religiosos. La educación no es un negocio, sino un derecho. El sistema educativo no tiene que promover “inmersiones” en ideas destructivas, sino en el conocimiento y en la cultura. Todos los ciudadanos que habiten en las regiones donde se hable otra lengua tendrían derecho a conocerla y a usarla, pero no para promover el separatismo empobrecedor, sino como enriquecimiento cultural. El uso de otras lenguas debe ser un complemento cultural de nuestra historia, no un motivo de enfrentamiento político. La formación técnica, cultural y científica de una nación no puede ser un área de negocio más de unas castas que lo único que les interesa es el beneficio económico e imponer una inmersión ideológica que defienda a perpetuidad los intereses del imperio o casta al que pertenece. Considero fundamental que la enseñanza fuera gestionada por el Estado, derogaría las competencias en la materia a las autonomías, pues es contraproducente el tener diecisiete modelos educativos distintos. La enseñanza y el aprendizaje deben estar basados en el esfuerzo y las ganas de aprender. Ningún sistema de enseñanza tendrá éxito si los estudiantes no consideran el esfuerzo como indispensable para su formación, pero a su vez, el joven que estudia y se esfuerza en adquirir conocimientos necesita ver un país que le ofrezca oportunidades de desarrollar los conocimientos adquiridos, para ello, los poderes políticos y económicos, públicos y privados, si los hubiera, tienen la obligación de ser imaginativos e innovadores para que esos jóvenes tengan la oportunidad de desarrollar en su país la formación lograda. El sistema educativo tiene que proporcionar a las personas una formación humanística encaminada al respeto a todos los seres que poblamos el planeta, el respeto a la naturaleza y a la búsqueda de la libertad y la felicidad. España necesita un sistema educativo que genere científicos en todas las ramas del conocimiento; en la ciencia, en la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías que nos hagan más libres y más felices, no más esclavos ni más pobres. Los gobernantes del futuro quizás tengan que hacer un reciclaje del profesorado, desde párvulos hasta la universidad; el sistema educativo necesita maestros con vocación de tales, y pagados con arreglo a la labor que desarrollan, no simples funcionarios, que con haber conseguido un puesto en la administración pública ya tienen colmadas todas sus expectativas profesionales. No se puede ser profesor en la universidad, ni en ningún otro nivel de la educación por lazos familiares, políticos, sindicales o religiosos. Es necesario elevar el nivel de nuestras universidades al máximo en calidad y en exigencia. Una carrera universitaria la tiene que hacer el que sea capaz de alcanzar el nivel exigido, que será alto, no puede ser el sector social o la situación económica lo que determine el desarrollo de una persona. Es una vergüenza nacional que vaya un estudiante universitario a un concurso televisivo y diga que el rio Guadalquivir pasa por Cuenca, o aquella licenciada en periodismo que fue a entrevistar a un campesino que tenía un burro y solo se le ocurrió preguntar que, por qué tenía tanto pelo, y tuvo que contestarle que sería porque como su madre era una burra, que no había estudiado en la universidad, le había dado un traje para toda la vida porque en Zara solo hacen ropa para tontos, no para burros. El aprobar un examen una vez en la vida no garantiza la idoneidad de una persona para ostentar un puesto en la administración pública de forma vitalicia, hay que ser muy cuidadoso en la adjudicación de los puestos públicos, no se nos cuele alguna maestra que no sepa, después de décadas de docencia, donde nació Cervantes. En España el puesto del Estado se hereda, hay empleados de la administración actual que son tataranietos de empleados públicos de otros siglos y hay parados actuales que son tataranietos de pobres de otros siglos y no tienen menos preparación cultural o técnica, sino menos enchufe, todos los obreros tienen que superar duras pruebas de idoneidad para un puesto de trabajo y no por eso lo tienen garantizado de por vida; no hay más que ver la realidad. Considero a la educación como un derecho, no un negocio. Esto de la educación lo debería afrontar gente experta en la materia, pero sin intereses económicos en ella y descartamos de antemano a los empresarios, con sotana o sin ella, sectas religiosas o cualquier otro que tenga algún interés que no sean el puramente educativo. Crearía una escuela de la administración pública donde se formarían los gestores de los diversos organismos públicos o áreas de la administración. La banca pública que crearíamos la dirigirían personas con formación financiera y bancaria, no políticos ni sindicalistas, los hospitales los gestionarían personas que se habrían especializado en su gestión en la citada escuela y no delegados de las farmacéuticas, así como centros de enseñanza, transportes y otros servicios. La primera asignatura que se estudiaría en esa escuela sería la de la honradez, la de la eficacia vendría inmediatamente después. La experiencia nos dice que en la enseñanza privada se enseña a robar y a mentir (para ejemplo los gobiernos que hemos tenido, todos estudiaron en centros privados con el resultado que ya conocemos) por lo que para entrar en esa escuela no se puede haber estudiado previamente en la enseñanza privada. Los alumnos no podríamos admitirlos si previamente los instruyeron en el desfalco, el robo y la estafa. Los futuros alumnos no podrán ser familiares hasta la tercera generación de los funcionarios del Estado actuales. Para entrar de funcionario del Estado, no hay que tener ningún grado de consanguinidad con algún funcionario actual o estar relacionado con algún poder económico o financiero. Los puestos del Estado no pueden ser propiedad de ninguna estirpe, si el Estado somos todos, todos tenemos la obligación de servirlo y el derecho a disfrutar de sus ventajas. Considero que hay que cerrar universidades en España porque sobran. Desde que murió el capataz del Ferrol han abierto muchos chiringuitos universitarios; sobran abogados, solo en Madrid hay 45.000, en todo el Reino Unido 49.000, en toda Francia hay 20.000 abogados, en España 140.000. Se forman en España miles de médicos al año que nos cuesta un dineral para que luego tengan que irse a ejercer su carrera en un país extranjero. Los obreros españoles aportamos los impuestos para que se formen los médicos que atenderán después a los alemanes, ingleses o portugueses. En otros países tendrán médicos sin que les haya costado nada su formación. Cuando un joven español vaya a ejercer su profesión al extranjero que devuelva el coste de su formación. El imperio vaticano donde antes tenía una casa de oraciones ahora la tiene de intervenciones quirúrgicas. El mismo imperio de fondos grajo y otros fondos buitre han montado chiringuitos universitarios donde reparten títulos sin apenas estudiar; solo hay que ver el nivel educativo de la derechona política y mediática. Sobran facultades de casi todas las materias. Me ha dicho una mujer que trabaja en la enseñanza pública que los maestros de su escuela los contrata una empresa privada. Eso es corrupción. Conceder la gestión de los bomberos, o la contratación de los maestros a los correligionarios del partido es corrupción

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