La economía, febrero 2016.

La economía, febrero 2016. Dice una frase que solo hay dos formas de gobernar; una es proteger al dinero de los pobres y la otra proteger a los pobres del dinero, yo solo he conocido la primera. Toda la sabiduría sobre la ciencia económica que hasta ahora se ha hecho, se resume, a mi juicio, en la frase anterior. Como ves querida lectora, o lector, el explicar la economía me ha llevado renglón y medio. En tan poco espacio está la causa sobre la que llevamos siglos debatiendo y haciendo guerras, revoluciones, pasando hambre y miseria y en lo que se basan la justicia y la injusticia. El mundo en que vivimos es una sociedad capitalista, dicen que es un régimen democrático, de libertades lo llaman los que de verdad las disfrutan. A mí me parece que, de esas libertades, la primera es la económica. Sin recursos económicos suficientes para afrontar una vida digna y poder ejercer los derechos que dicen que tenemos todos los ciudadanos, no hay libertad; por lo tanto, la primera de las libertades es, la económica. Desde mi punto de vista, la economía consiste en que el sistema productivo abastezca de lo necesario a todos los ciudadanos para vivir con dignidad. Conocemos el nombre del más rico de España; Amancio Ortega, pero nos sería imposible aprender los nombres de los 32.000 que duermen en la calle que se supone que son los más pobres, incluso podemos aprender los nombres de una docena de súper ricos, pero nos es imposible conocer los nombres de los miles de compatriotas jóvenes que se tuvieron que ir a trabajar a otros países por que en España no había nada para ellos; no nos equivocaremos mucho si decimos que el sistema de reparto de la riqueza y adjudicación de recursos es muy desigual y por lo tanto injusto. Observo el mundo que me rodea como un vulgar ciudadano que anda por la calle con las manos en los bolsillos, generalmente vacíos, lo poco que llega a ellos es lo que me corresponde por una pensión contributiva después de toda una vida de trabajo. De lo que he leído y de lo que observo, deduzco que nos estamos acostumbrando demasiado dócilmente a que sea el gobierno el que nos dé su versión de la economía. Está intentando con todos los medios a su alcance hacernos creer que estamos saliendo de la crisis; mejor dicho, de esta inmensa estafa, que a la mayoría de la población aun no nos han explicado los nombres y apellidos de los autores de ambas cosas, crisis y estafa. Para ello utiliza un lenguaje con el que nos intenta convencer con unas cifras que la mayoría de la población no sabemos si serán o no ciertas. (Recordemos que los gobiernos no dicen a los ciudadanos una verdad nunca). Me cuesta creer que solo haya una versión para gestionar la actividad económica. Nos dicen que estamos saliendo de la crisis. Habrá que decir inmediatamente, que ellos, la casta empresarial y financiera gobernante no pueden salir de la crisis porque nunca entraron en ella. Ellos son los protagonistas y creadores de esta colosal estafa desempeñando, lógicamente, el papel de estafadores y el pueblo español el de estafado. Los diez y nueve millones de obreros, a los que les han eliminado los derechos mediante una reforma laboral que ha permitido que el más puro salvajismo capitalista se haya implantado como norma en las relaciones laborales; los tres millones y medio de parados que no tienen otra alternativa más que la miseria total o la pobreza absoluta; o los nueve millones de pensionistas que hemos visto como el dinero que había en un fondo de pensiones lo gastó el gobierno para que los capitalistas se lo ahorraran en cotizaciones; el trabajo y los salarios son más escasos y miserables, a los pensionistas presentes y futuros los gobiernos nos amenazan con adjudicarle a los capitalistas el nicho de mercado de las pensiones como un campo de negocio más para la casta financiera y capitalista. No tenemos ningún motivo para creer en el falso mensaje del fin de la crisis ni en que esta colosal estafa haya llegado al final. Hay que tener mucha desfachatez y mucha cara dura para decir que estamos saliendo de la crisis. Pero, aunque fuera cierto, no quiere decir que esta inmensa estafa haya acabado. El proceso de privatizaciones continúa. Los planes para trocear el patrimonio público, que es el patrimonio de los que no tienen patrimonio para convertir en negocio cualquier área de la administración están en marcha. Que el proceso privatizador de la sanidad en la Comunidad de Madrid se haya ralentizado, en el resto de España sigue llevándose a cabo a la marcha prevista. No es que yo sea un narrador de catástrofes; es ni más ni menos la situación que vive la gente. Pero como decía más atrás; no creo que solo sea el gobierno el que tiene derecho a hacer una interpretación de la economía. Yo también hago mi propio análisis y tengo el derecho a equivocarme igual que los sabios del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el banco Central Europeo, o los gurús del gobierno. Si ellos no aciertan nunca, yo también tengo derecho a equivocarme. Si tuviéramos un poco de memoria, recordaríamos las campañas que las empresas de propaganda de la patronal ,(llamadas por algunos, medios de comunicación), lanzaron hace unos años, cuando esta inmensa estafa llamada crisis daba sus primeros pasos; recordaríamos que algunos gurús de la prensa económica; o mejor dicho; mercenarios mediáticos al servicio de la patronal, argumentaban que la solución a los problemas del paro, e imprescindible para superar la crisis, era fundamental eliminar lo que ellos denominaban dualidad laboral; es decir; que había obreros con muchos derechos, (los que tenían contrato fijo) y los que tenían contrato eventual, en sus múltiples modalidades, (que no tenían prácticamente ninguno). Su alternativa era eliminar los derechos de los que tenían, y según luego hemos visto, no dándoselos a los que no los tenían y de esa forma quedándose todos sin derechos, se eliminaba la dualidad laboral y se superaría la crisis. Han conseguido solo una cosa; eliminar los derechos de los obreros pero no superara la crisis; sino instalarla como sistema económico En el suplemento semanal de economía del periódico El País, un tal “Guillermo el del latifundio” era el abanderado de la propuesta, que luego la corroborarían un centenar de expertólogos al servicio del liberalismo salvaje. Ahora, cuando han pasado unos años desde que aquellas recetas se pusieron en práctica mediante la aplicación de la reforma laboral, su resultado lo estamos comprobando. La clase obrera ha cambiado derechos por miseria, el hambre es una realidad para 700.000 familias que no tienen ninguna clase de ingresos, en 2.000.000 de familias en las que ninguno de sus miembros tiene trabajo, hay 3.500.000 de parados y millones de obreros viven en la miseria, aun trabajando o medio en el paro, tener un contrato esporádico no es tener trabajo, es estar medio en el paro. Eliminaron la dualidad laboral; pero a cambio crearon la dualidad económica. Han creado una economía bicéfala que consiste en lo siguiente: Imaginemos que la vida de los españoles transcurre caminando por una calle; por la acera de la derecha va la economía financiera, con sus especulaciones en bolsa; sus préstamos al gobierno del dinero que ponemos todos en el Banco Central Europeo. Este banco presta dinero a los otros bancos; pero no a los gobiernos, y estos se lo prestan al gobierno al 5%. El llamado mercado bursátil crece; el movimiento especulativo de los mercados financieros obtiene rendimientos positivos. Es posible que esa parte de la economía especulativa haya crecido, pongamos un 3%. Por la acera de la izquierda marcha la economía productiva; es decir, la industria y el comercio, lo que produce puestos de trabajo y da productividad para la población. Pero como a la economía de la acera izquierda no llega el dinero para inversiones ni para reactivar el consumo, puesto que el dinero está entretenido en sus propios chanchullos de la acera derecha y no se utiliza para incentivar la actividad de nuestra casi inexistente industria y nuestro raquítico comercio, la economía de la acera izquierda muestra signos de decadencia imparable, lo que es aprovechado por los gestores del capitalismo salvaje para esclavizar a los obreros y empobrecer de forma generalizada a la población en nombre de una productividad imposible. Imaginemos que esta situación puede provocar una recesión en este sector de la economía, del 0,7 %. Cuando el gobierno hace su interpretación de los datos económicos, resulta que sí que hay un 2,3% de crecimiento. Si lo valoramos de forma conjunta, +3-0,7=+2,3. Lo que pasa es que a los protagonistas de la economía de la acera izquierda lo único que les llega es una recesión del 0,7% en forma de paro, precariedad, desigualdad y miseria. Con esta visión de la economía, ellos, la élite económica, especulativa, parásita y empresarial está empezando a recoger los resultados de su estafa, pero los estafados, la única luz que vemos al final del túnel es la de un tren cargado de miseria, precariedad, esclavitud y hambre, que viene hacia nosotros. Y nos lo dicen. Que es posible que tengamos crecimiento económico, pero seguiremos teniendo altos niveles de paro; por la causa que acabo de narrar. Si el gobierno gobernara desde el centro de la calle para todos los que vamos caminando por ella, haría que el dinero que va por la acera derecha financiara la actividad de la acera izquierda, para que se reactivara la economía mejorando la situación general. Pero el gobierno está con quien le paga las campañas electorales, mantiene al partido y le llena los sobres, no gobierna para el pueblo, no tiene necesidad de hacerlo, con mantenerlo engañado con los medios de propaganda para que le voten cuando lleguen las elecciones es suficiente. ¿Hay perspectivas de que la situación económica mejore? En términos generales no. La cartilla de ahorro de los españoles no puede mejorar en términos reales si debemos tanto como producimos. Si dedicáramos lo que ganamos a pagar lo que debemos no tendríamos ni para sopas de ajo. Debemos tanto por que los se ocuparon la gobernación del estado permitieron que unos pocos se quedaran con lo que los pobres hemos producido. La plusvalía se la han quedado íntegra los que tienen poder de intervención en la economía, políticos y empresarios y cuando tuvieron que coger dinero para atender a los que lo habíamos producido, como lo ganado ya estaba en sus bolsillos, tuvieron que ir a pedir prestado a sus amigos los banqueros y ahora lo debemos nosotros, no ellos. ¿Optarán los neo liberales por ponerle más impuestos a los que lo tienen? No; optarán por darle más dinero a los que no lo necesitan, eso es el neo liberalismo. Hay otra opción: producir más y repartir mejor; pero ni con el empresariado que tenemos seremos capaces de producir más ni con los administradores que tenemos repartiremos mejor. ¿Será verdad eso del crecimiento económico? ¿Será un espejismo todo esto de la modernidad? Quizá tu, lectora o lector, tengas contestación a unas preguntas que me hago yo, y es lo siguiente: si para pagarnos las pensiones gastaron los 66.000 millones que había en el Fondo de Pensiones, si la sanidad, la educación, la dependencia, los salarios de los funcionarios o el dinero dedicado a la investigación de todo tipo sufrieron todos los recortes, ¿para qué han servido los 350.000 millones en que nos hemos endeudado desde el año 2011 hasta el año 2018? ¿Habrán servido solo para que 170.000 españoles se hayan hecho millonarios desde que empezó la crisis en 2007? ¿Serán esos 170.00, más los que ya había, los que tratan de convencernos al resto diciéndonos que la crisis, o estafa, ya ha acabado? Pues yo no me lo creo; lo que nos han presentado como una crisis no es más que la implantación de las medidas propias del neoliberalismo criminal que nos retrotrae a la época medieval en nombre, eso sí, de la máxima modernez. Los buenos políticos son los que saben pensar y hacer planes para el futuro. Tiene que ser el Banco Central Europeo el que compre directamente deuda de los países miembros de la UE. Si en el futuro nos tenemos que seguir endeudando, tendremos que adquirir el dinero en los mercados de capitales y será más caro, tendremos que pagar más intereses y nos endeudaremos más de prisa. Podemos no endeudarnos, pero será a costa de gastar menos y ¿dónde gastamos menos? ¿En pensiones? ¿En sanidad, educación o dependencia? ¿O ponemos un sueldo máximo del Estado limitando a 60.000 € los sueldos públicos como cito en otro punto anterior? ¿Hacemos una limpieza en el funcionariado reubicando en sitios útiles a los que ahora están infrautilizados? ¿Dejamos de subvencionar a todos los neoliberales y a todas las empresas que no sean productivas como por ejemplo las que trabajan para el sector público? Perseguir el timo, el engaño y la estafa también sería útil, hacer una ley que dijera que ganar dinero haciendo trampas es ilegal sería bueno. Dando solución a todas esas preguntas mejoraríamos. ¿Y para el mundo? Al mundo lo lleva el capitalismo hacia la desaparición de la especie. Lo que llamamos progreso conducirá a la especie humana hacia el colapso, pero será en nombre de la libertad de empresa y el sacrosanto derecho al beneficio. Reforma fiscal.

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